El laicismo ha muerto

OPINIÓN

31 ago 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

Si mi enemigo está en lo cierto, le dijo a su mujer, entonces este Dios es un Dios malicioso, para quien la vida de los vivos carece de valor; y yo querría que los hijos de mis hijos lo supieran, y que conocieran mi enemistad hacia ese Dios, y que me secundaran en mi enfrentamiento a ese Dios y en el desafío a sus propósitos.

Salman Rushdie, Dos años, ocho meses y veintiocho noches (2015)

Tengo en mi mesa un ejemplar de la novela de Salman Rushdie Los versos satánicos en español. En la página 5, bajo el nombre del autor y el título de la obra, podemos leer quién se encargó de la traducción: Documentación y Traducciones, S. L.

Htoshi Iragashi fue la persona que tradujo la novela de Rushdie al japonés. Era profesor de árabe y de Historia y Literatura persa. Fue asesinado a puñaladas en 1991 en la Universidad de Tsukuba. Unos días antes de este suceso, Ettore Capriolo, traductor al italiano del libro, había quedado con un iraní en su casa con el objeto de hablar sobre la traducción de una obra. Una vez allí, el iraní le preguntó por el paradero del autor de Los versos satánicos, algo que el italiano desconocía. Como no lo sabía, el criminal iraní le dio una paliza y le asestó varias puñaladas con un cuchillo en la cara y el cuello y lo dejó allí tirado desangrándose. Afortunadamente. Capriolo sobrevivió al ataque. Falleció en 2013.

Antes incluso de que en 1989 el ayatolá Jomeini anunciara la fetua que condenaba al escritor angloindio a muerte por blasfemia, apostasía y otras sanas costumbres, se habían sucedido disturbios por todo el mundo contra la publicación de la novela. Los dos primeros países en prohibir su publicación fueron India y Sudáfrica. El escritor se vio obligado a vivir oculto durante diez años bajo protección del gobierno británico. Aunque el fenómeno marcó un antes y un después en el mundo literario, no fue la primera obra que sufrió la ira del fundamentalismo islámico.