La clave de una mentira política


Si alguien cree que se pudo evitar el atentado de la Rambla, que salga y tenga el valor de decirlo. La propuesta no es de este cronista; es del Gobierno catalán, que encontró en ese fácil desafío, en ese desaliñado recurso, la infantil forma de esquivar el escándalo de sus propias mentiras o, por lo menos, de sus ocultaciones de la verdad. Nadie con sentido común se atreve a decir, en efecto, que un atentado se pudo evitar. Si había intención de cometerlo, se habría cometido: iba a ser, según parece, en la Sagrada Familia y las explosiones de la fábrica de muerte lo desviaron a la Rambla; si la Rambla hubiera sido inaccesible, se habría hecho en otro lugar. Cuando un terrorista quiere matar, acaba matando. Ese no es, por tanto, el tema de discusión.

El tema de discusión es que el Gobierno catalán y la dirección operativa de los Mossos d’Esquadra mintieron. Mintieron cuando negaron el mismo 17 de agosto que hubieran sido avisados. Siguieron mintiendo en ruedas de prensa y en las peticiones de confirmación de los medios informativos. Mintió el propio Puigdemont cuando fue entrevistado por Ana Pastor en La Sexta. Y posiblemente mintieron hace dos días cuando no les quedó más remedio que aceptar que habían sido informados, pero negaron que la alerta procediese de la CIA o de Estados Unidos. La única verdad que dicen es que no dieron credibilidad al aviso. Lo que ha sido un error humano, quizá compartido por las Fuerzas de Seguridad del Estado, se ha convertido así en un escándalo político de gran magnitud.

¿Y por qué reacciona ahora tan airadamente el Gobierno catalán, invocando campañas de desprestigio de los Mossos, intoxicaciones informativas y escrituras al dictado? ¿Por qué ataca de forma tan violenta a la libertad de información? Me temo que hay algo más que la reacción del mentiroso descubierto. Quizá la clave esté en lo que escribió el Financial Times a los pocos días de la matanza: la eficaz actuación de los Mossos demostró que Cataluña es autosuficiente para defenderse sin la ayuda de las policías del Estado.

Ese es el tema: la autosuficiencia. Ese es el valor añadido a toda la teoría independentista en un momento crucial, a un mes del referendo. Un fallo de los Mossos no es solo un fallo humano; es la caída de la filosofía del «lo podemos hacer solos». Por eso se niega la verdad en primera instancia. Por eso se reacciona de forma abrupta ante su descubrimiento. Por eso difunden que hay una campaña de descrédito de los Mossos, como si fuese una campaña de anticatalanismo. Por eso la Diada pretende ser un homenaje independentista a las víctimas de la Rambla y de Cambrils, ya sin el rey presente. Y por eso acaban echando la culpa al Estado español.

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