Las posverdades de los independentistas catalanes


La palabra del 2016 aspira a mantener su reinado en el 2017. Y esta vez no son los fervorosos partidarios de Trump ni los adalides del brexit los que pueden consolidar en su trono populista a ese neologismo llamado posverdad. Hay que mirar más cerca, a Cataluña y a las redes sociales patrias. Los análisis sosegados y con perspectiva sobre el desafío secesionista no son trending topic. Sí llamar fachas a los que respetan la legalidad, dicen las cosas como son y no creen que el fin justifica los medios.

Joan Coscubiela, hoy portavoz de Catalunya Sí que es Pot, antiguo diputado por Iniciativa per Catalunya-Verds y exlíder de Comisiones Obreras en Cataluña, se ha distinguido en el Parlament los últimos dos días por sus críticas a la «bucanera», ilegal, irreal e irrazonable ley del referendo aprobada por los independentistas. Y ha sido vilipendiado.

Cuando el corazón, la ideología y las entrañas mandan sobre la cabeza y la sensatez, Twitter y Facebook se transforman en atrabiliarios patios de vecinos . Sorprende que ciudadanos informados, demócratas convencidos, renieguen de la ley y del Estado de Derecho y prefieran creerse cuentos chinos. Como el que dice que los catalanes están oprimidos y reprimidos o aquel que reza que con poner urnas ya hay democracia. Franco hizo referendos. Y en el Nodo había mucha posverdad.

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