Chispas por el tercer puesto en Alemania

patricia baelo BERLÍN / CORRESPONSAL

OPINIÓN

Alice Weidel, de AfD
Alice Weidel, de AfD KAI PFAFFENBACH

Cuatro partidos pugnan por convertirse en bisagras por detrás de la CDU y el SPD

10 sep 2017 . Actualizado a las 08:38 h.

Nunca hubo una batalla por el tercer puesto tan emocionante y decisiva como la que libran actualmente los cuatro partidos minoritarios más importantes de Alemania ante las elecciones generales del próximo 24. A menos de dos semanas para la cita y dada la indiscutible supremacía conservadora, Los Verdes, La Izquierda, los liberales del FDP y los ultraderechistas de AfD se consolidan como formaciones bisagra detrás de las cuales está la llave del futuro Gobierno.

Por ello, no es de extrañar que el debate televisivo que el lunes reunió a los líderes de los cuatro partidos, así como al titular de Interior de Baviera, Joachim Herrmann, de la CSU, resultara mucho más interesante que el duelo del día anterior entre Angela Merkel y Martin Schulz. Los dardos envenenados y arranques de espontaneidad obligaron a los moderadores a pedir silencio en el plató donde se celebraba.

«¿Es usted la única persona con sentido común en sus filas?», le increpó Alice Weidel, de AfD, a Sahra Wagenknecht, la líder de La Izquierda que hace un año llegó a desligarse de su formación para defender un tope anual de refugiados, como también reclaman la CSU y los ultras, que usaron el debate para hablar por primera vez de 10.000 como la cifra ideal. «Guárdese sus halagos», respondió Wagenknecht.

Al igual que en el cara a cara de los grandes candidatos, la política migratoria marcó el guion. Sin embargo, a los «pequeños» líderes sí les quedó tiempo para hablar sobre otros temas que Merkel y Schulz se dejaron en el tintero y que preocupan al alemán de a pie, como la seguridad. «Los bolardos son un paso hacia la capitulación», criticó Christian Lindner, el carismático jefe del FDP, en alusión a la polémica reabierta tras los atentados de Cataluña.

Todos saben que se juegan bastante más que la tercera posición. Por ejemplo, dependiendo del resultado electoral, la CSU de Baviera, el partido hermano de la CDU, podría exigir más poder en el Ejecutivo de Merkel, del que es socio minoritario. Los liberales, que en 2013 se quedaron fuera del Parlamento por no superar la barrera del 5 %, están remontando deprisa y, con el 9 % del apoyo, se perfilan como un aliado de coalición probable, además de natural, para la canciller.

Esta también podría unir fuerzas con Los Verdes, que han experimentado un declive en los últimos meses y, con el 8 %, carecen de mayoría suficiente como para formar gobierno junto a los socialdemócratas de Schulz, que ya solo aspiran a reeditar la actual gran coalición. Por el momento, la dama de hierro solo ha descartado una alianza con La Izquierda, que lograría hoy el 10 %, y con AfD, a la que el último sondeo otorga el 11 % de los votos.

De confirmarse esta tendencia, los ultraderechistas lograrán quitarse la espina que se les quedó clavada en los últimos comicios y acceder al Bundestag. Algo que, sin duda, propiciaría que las inéditas fórmulas de gobierno que ensayan ya los partidos en el ámbito regional se extiendan al federal, con el único fin de imponer un cordón sanitario a la Bestia Negra de la política alemana.