Todos somos fachas


Una trabajadora de la biblioteca pública de Cambrils contaba ayer en Twitter que varios volúmenes de Juan Marsé habían aparecido marcados con las palabras renegao (sic) y botifler, que son los insultos con los que un lector furibundo quería responder a la firma, por parte del autor de Si te dicen que caí, de un manifiesto de intelectuales de izquierdas contra el referendo sin garantías del 1-O.

En la Cataluña partida en dos por el secesionismo no hay ya término medio: o eres independentista o eres un facha. Fachas son Juan Marsé, el veterano sindicalista y diputado Joan Coscubiela o el escritor Javier Pérez Andújar, guardián de la memoria obrera de Sant Adrià del Besós,.

Esto me hizo recordar un episodio que contaba el admirable Isaac Díaz Pardo. Durante la campaña por el Estatuto de Autonomía de 1936, cuando tenía apenas 16 años, el entusiasmo llevó a Isaac a reprochar al entonces alcalde de Santiago, Ánxel Casal, la obligación de llevar sus octavillas al Ayuntamiento para obtener la correspondiente autorización. Tras un tira y afloja, en presencia del padre de Isaac, Camilo Díaz Baliño, y de Castelao, que dieron la razón a Casal, el joven Díaz Pardo les espetó:

-¡Sodes uns reaccionarios!

Isaac recordaba, tantos años después, que solo dos meses más tarde, Ánxel Casal y su padre habían sido asesinados por los sublevados fascistas y que nunca olvidaría aquella lección vital.

Y conviene no olvidarla. Porque, cuando el odio llega a las bibliotecas y hay gente que ve fachas volando por todas partes, tal vez sea el momento de encender la luz y poner fin a la fiesta.

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