La caída de la república


Corría el año 1992. España celebraba en Barcelona los únicos Juegos Olímpicos de su historia. Todo el país se volcó durante años con la Ciudad Condal, con la casi siempre mimada Cataluña, para que aquello saliera bien. Y salió bien. El buen rollo reinó aquel verano, aunque en el ámbito político la corrupción empezaba a pasarle factura al PSOE, al partido que había liderado la gran transformación de España y llevaba diez años en el Gobierno.

Los problemas de los socialistas españoles ocupaban espacio en las primeras planas de los periódicos, pero no eran poca cosa al lado de lo que ocurría en Italia. Allí la República que había nacido tras la Segunda Guerra Mundial se hundía, naufragaba. Tocada y hundida por continuos escándalos de corrupción (la tangentopoli) que afectaban directamente a los líderes de las fuerzas que sostenían un sistema profundamente viciado.

Ese proceso está en los libros de historia. Y en una magnífica serie de televisión llamada 1992, disponible en plataformas digitales. Este drama relata el hundimiento de un régimen. Y su sustitución por otro, tal vez peor. Su secuela, titulada 1993, acaba de estrenarse en España. Habrá una tercera entrega, 1994, que acabará, presumiblemente, con un acontecimiento real, nada más y nada menos que la llegada al poder de Silvio Berlusconi.

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