Demasiados héroes


La prodigalidad con que últimamente se dan títulos de héroe devalúa a pasos agigantados el sentido de este sustantivo. Leemos en periódicos deportivos titulares como estos, todos sobre partidos de la misma jornada: «Paulinho, un héroe inesperado», sobre un jugador del Barcelona; «Adán [portero del Betis] fue el héroe de la noche»; «Jesús Navas [centrocampista del Sevilla], héroe en la noche de Vitolo»... El remate lo pone uno sobre ciclismo, «La británica Lauren Dolan, una héroe de carne y hueso», con evidente desprecio o ignorancia del femenino heroína.

Conmovido por auténticas heroicidades tras los últimos terremotos en México, un periodista de La Prensa, de San Diego, entona un mea culpa: «Ha llegado el momento de reconocer que en nuestras crónicas, opiniones o reportajes deportivos hemos abusado, y por ende devaluado, de la palabra héroe [...]. Los jugadores de fútbol, o de cualquier otro deporte, no son ningunos héroes [...]. Un verdadero héroe es aquel que arriesga su integridad física para rescatar a un compañero de una terrible situación».

Efectivamente, días atrás, muchos mexicanos arriesgaron sus vidas para salvar las de otros. Como el maestro que cuando estaba saliendo de la escuela en pleno seísmo volvió sobre sus pasos y recogió a un niño que, paralizado por el miedo, no había podido seguir a sus compañeros. Momentos después, la construcción se desplomó. Héroes fueron también los policías que una noche se arrojaron al mar de Orzán para salvar a un muchacho y perdieron la vida en el empeño.

Todos estos casos de heroísmo tienen un elemento común, el valor de sus protagonistas y que se arriesgan por otros. No es el caso, por ejemplo, del joven informático que da por casualidad con el remedio contra un virus que está paralizando empresas y organismos públicos. Su acción es muy valiosa, pero no heroica.

Si el lector quiere ayudarse del Diccionario para aclarar qué es un héroe, puede tener algún problema: «Persona ilustre y famosa por sus hazañas o virtudes. Persona que lleva a cabo una acción heroica». De heroica dice: «Dicho de una persona: Famosa por sus hazañas o sus virtudes; Perteneciente o relativo a la persona heroica». Y de hazaña: «Acción o hecho, y especialmente hecho ilustre, señalado y heroico». Son definiciones en círculo vicioso, las que van remitiendo de unas a otras. Y romper el ciclo debe de ser, por lo que se ve, toda una heroicidad.

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