Relato, hechos y consecuencias


Vaya semana. Se nos llenó la boca en las redes magnificando la importancia del relato, la propaganda, los gestos y los discursos. Jugamos con palabras tan peligrosas como rebelión o declaración unilateral de independencia. Descubrimos que el referendo ilegal lo ganaron los rusos (no lo digo yo, sino el Washington Post). Y aprendimos que los independentistas aplican la biblia para derrotar dictaduras que escribió el politólogo estadounidense llamado Gene Sharp. El mismo que emplea la oposición al chavismo en Venezuela o que utilizaron en su día los promotores de la primavera árabe.

Sharp es especialista en movimientos de resistencia pacífica. Propone usar armas psicológicas, sociales, económicas y políticas para desgastar y deslegitimar al poder estatal. En ese marco podemos entender muchas de las maniobras a las que hemos asistido estos días por parte de los portavoces del procés. Junqueras, Puigdemont o los Jordis casi siempre envuelven su desafío secesionista ilegal con palabras amables y sonrisas.

¿El método funciona? En parte sí. El uso propagandístico de las redes tras la acción policial del 1-O fue de manual y supuso un punto de inflexión. Pero solo con relato no llega. Hacen falta poder, hechos y consecuencias tan graves como el portazo de los grandes bancos catalanes.

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