El Occidente no puede seguir abandonado a su suerte

OPINIÓN

13 nov 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

Como un barco a la deriva. De esos que no se sabe dónde encallan, como una flota pesquera venida a menos. Se podrían acumular tantas demandas de actuación que llenaríamos alguno de los embalses -que, por cierto, están en sus niveles más bajos de los últimos 10 años- de la llamada «ruta eléctrica» a lo largo del Río Navia.

No es solo que los representantes políticos estén desaparecidos la mayor parte del año de la zona occidental, y que sólo vengan a sacarse fotos en inauguraciones o a realizar promesas cuando se acercan las campañas electorales. El abandono no es solo físico o discursivo, es integral. Otro incendio más a sumar a los ya acaecidos, y que asolan aún más este territorio.

Para ilustrarlo podemos dar algunas cifras de relumbrón. Contamos con una población (2016) de 82211 habitantes, según SADEI. Si a ello le añadimos que hemos perdido un 27% de esa población en la última década, y que se producen de 15 a 35 muertes por cada nacimiento, el panorama es muy poco halagüeño.