¿Qué perdió Barcelona?


Un presupuesto de 340 millones de euros al año. En pesetas, casi 57.000 millones. Casi nada. Traducido al circo del fútbol: casi la mitad del presupuesto anual del Real Madrid y un tercio del del Barça. Adiós a la Agencia Europea del Medicamento. La propina del procés. En ocasiones veo repúblicas. Como Javier Guitián ve grelos. Las visiones alejan de la realidad, y la realidad entonces se venga y sacude unos palos que no suelen tener padres. Los errores jamás los tienen. Los aciertos siempre tienen familia numerosa. Pero el desastre de ayer, con la pérdida de Barcelona de la Agencia Europa del Medicamento, solo tendrá paternidades bastardas, sobre todo en campaña, como estamos, donde lo primero que muere es la verdad. Ya ha dicho ERC que la culpa es de Rajoy, que no movió un dedo para que la institución europea se trasladase de Londres a Barcelona. Pero todos sabemos, sí, también ERC, que la amenaza del secesionismo se ha cobrado otra víctima económica, sus favoritas: 900 empleados que ganan de media cinco mil euros al mes. Leen bien: cinco mil euros al mes de media. Un alto poder adquisitivo. Es una agencia europea y en Europa, ya lo contaba Luis Ferrer en su Euromamoneo, se hace todo a lo grande. Todos esos empleados con sus familias terminan por sorteo en Ámsterdam, cuando Barcelona estaba a la cabeza de esta batalla antes de las manifestaciones, las caceroladas, las urnas chinas, el president en el exilio de la vergüenza, el espectáculo mediático y maniático, el absurdo de creerte tus propias mentiras y llegar a pensar que se puede vivir fuera de la ley vigente. Barcelona se ha quedado por el tamaño de la Agencia sin un astillero, solo que un astillero con sueldos fabulosos. Están los tiempos como para arrasar con apuestas seguras. La agencia genera un movimiento anual de unas 30.000 personas, viajes, gastos, turismo. Todo para la ciudad de los canales. Todo para Ámsterdam. ¿Qué ha pasado para que esa ciudad de los prodigios y ganadora del 92 se haya convertido en un lugar del que huir? El delirio del procés. Una mentira repetida tantas veces que impactó en un montón de ciudadanos que se creyeron que en el siglo XXI se puede ir al revés. Europa no quiere líos. Líos ya los tiene con los refugiados que flotan en el tanatorio del Mediterráneo. Europa necesita soluciones, no más repúblicas de quiméricos inquilinos.

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