Arrimadas y Rovira están de acuerdo


Jordi Évole sentó a Inés Arrimadas y a Marta Rovira a la mesa y les preguntó a bocajarro: ¿Me podrían decir la tasa de paro que hay ahora mismo en Cataluña? «Yo creo que está en torno a un 19 o un 20 %», contestó la candidata de Ciudadanos. «Estoy de acuerdo, y además con noticias positivas», apostilló la candidata de Esquerra Republicana. ¿Cómo se puede hablar de fractura en Cataluña cuando el nacionalismo extremo y la derecha centralista están de acuerdo en el guarismo que angustia y desvela a los españoles? Lástima que solo compartan un dato falso: la tasa de paro en Cataluña es del 12,5 %.

Más que un lapsus inocente, el traspiés revela el desprecio que a las dos candidatas les merece el pueblo al que piden el voto desde anoche. Porque resulta que la lacra del desempleo, según certifican los sucesivos barómetros del CIS, constituye la principal preocupación de los españoles. Y también de los catalanes, que en esto se muestran tan españoles como el que más. A las dos candidatas -y tal vez a los otros, vaya usted a saber- les importa un bledo ese cuadro de prioridades populares. Ellas van a lo suyo. Inés Arrimadas, a procurar que su familia no necesite pasaporte para entrar en Barcelona. Marta Rovira, a contabilizar fantasmagóricos «muertos en las calles», supuestas víctimas de la «extrema violencia» del Estado.

Pero mi decepción, revisable en función de los resultados de las elecciones autonómicas, la extiendo a las dos mitades de Cataluña. A nacionalistas y españolistas. A los de la banda de Laíño y a los de la banda de Lestrove. Unos y otros sitúan el desempleo y la precariedad laboral como el problema número uno. El asunto de la conflictiva relación de Cataluña con el resto de España lo relegan al cuarto lugar. Así lo dice el Centro de Estudios de Opinión, de la Generalitat. Pero viene luego el CIS y pronostica que Ciudadanos y Esquerra serán, por este orden, los partidos más votados el 21 de diciembre. Y Arrimadas y Rovira, a quienes eso del paro y del empleo les suena a chino mandarín, las candidatas con más posibilidades de ocupar el Palau de la Generalitat.

La ignorancia hace extrañas compañeras de cama. Y a nosotros nos evita tragar las dosis de demagogia que suelen repartir los candidatos en elecciones «normales». Marta Rovira, por ejemplo, de haberse interesado por el tema, podría haber proclamado que el desempleo se redujo en Cataluña un 28 % desde la investidura de Puigdemont y que la tasa de paro autonómica es 4,8 puntos inferior a la española. A cambio, tendría que apechugar con las «noticias positivas» de estos días, frutos amargos del delirio soberanista. Ayer mismo se conocieron las cifras del paro registrado en noviembre: 7.391 desempleados más en Cataluña, 7.255 desempleados más en toda España. Es decir, en Cataluña creció el paro más que en cualquier otro noviembre desde el 2009, en el resto de España disminuyó en 136 personas.

Pero todo esto, mejor no meneallo. Las dos candidatas, de mutuo acuerdo, han decidido zurrarse la badana exclusivamente en el campo identitario.

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