Los catalanes y el flamenco


Absurda, una gran marea de esteladas inundó las calles de Bruselas. Llegaron las primeras informaciones, sin cifras concretas: cientos, miles... ¿Cuántos independentistas habían acudido a la llamada del fugado Puigdemont gracias a la inagotable hucha de la ANC y Òmnium?

Cuando la policía belga se puso a contar, al principio le salieron 10.000. Después llegó un tuit de rectificación. Y los manifestantes ascendieron a 45.000. Entre ellos, apuntó la vicepresidenta del Gobierno Soraya Sáenz de Santamaría, había muchos nacionalistas que supieron cantar consignas antieuropeístas, pero que harían el ridículo si les preguntaran cómo se baila una sardana o cuáles eran los nombres de aquella delantera mítica del Barça, la de Basora, César, Kubala, Moreno y Manchón que inmortalizó Joan Manuel Serrat en una canción. Porque son flamencos. Y no los de la divertida parodia de los Morancos que triunfó en Youtube, sino de los que han aprovechado la fuga del expresident para tensar hasta el extremo la situación política en Bélgica.

Son los mismos que se sumaron con entusiasmo en Facebook a la campaña «Una cama para un catalán», destinada a dar alojamiento gratis a los llegados estos días desde Cataluña. Vaya paradoja, los devotos de la religión indepe derribando las fronteras.

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