Mamoneos


El presidente de la Liga, Javier Tebas, declaró no hace mucho: «Me preocupa el mamoneo de la Federación Española de Fútbol con el control económico». Habrá lectores no muy duchos en asuntos de ese tipo que ignoren de qué va eso del mamoneo. Como aquel que, extrañado por no encontrar el vulgarismo en el diccionario de la Academia, se dirigió a un portal de consultas lingüísticas. Le respondieron -de eso hace diez años- que era voz reciente, lo que explicaba esa ausencia. Por entonces ya había pasado un lustro desde la aparición del disco Veo, veo… mamoneo, de Rosendo. Quince años y una edición del Diccionario después sigue faltando el registro de mamoneo, que se usa al menos desde 1989. Y se multiplica su empleo con distintos significados. «Aquí hay mucho mamoneo», «Dejaos ya de mamoneo y a trabajar» y otras frases por el estilo se oyen con frecuencia, aunque dudamos de que quienes las emplean atribuyan al término un único significado. Hay quien lo usa con el sentido de mamonada -tampoco lo busquen en el Diccionario de la RAE, pues no está-: 'tontería, sandez, bobada'. Pero el principal es el de 'acción de aprovecharse de algo indebidamente', según la definición que desde el 2007 da el María Moliner. Aunque el Seco abre el abanico al definir manonear, verbo del que dice que significa 'actuar de manera aprovechada o poco limpia': «Felipe y unos amigos de la Prensa se dedican a mamonear con El Nazi y con el Lehendakari loco» [sic].

Y añade la acepción de 'conseguir [algo] de manera aprovechada o poco limpia': «¿Cómo puede ser que sufra él y no yo, cuando el dinero que se gasta (se comisionea, se dilapida, se mamonea, se chulea o, simplemente, se pierde) es el que a mí tanto me cuesta ganar?».

Es decir, puede haber beneficio económico o no en la sucia actuación de quien mamonea. Mientras, el Diccionario se queda en el pronominal mamonearse, del que dice que se usa en Honduras con el sentido de 'trabajar duramente, esforzarse'.

¿Y quiénes mamonean? Mamarones (gorrones), mamadores y mamones. Casi todos sorben de una mama tan productiva como la que nutre a los beneficiarios de las mamandurrias, empleos o cargos de los que se disfruta sin mérito y cuyo desempeño no exige esfuerzo alguno. Abanderada de la lucha contra las mamandurrias fue Esperanza Aguirre («Se tienen que terminar los subsidios, las subvenciones y las mamandurrias»), la mujer que -dice- destapó la Gürtel. ¡Gracias a Dios!

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