Camino de un referendo pactado


Analista electoral

Como no podía ser de otra forma, los resultados del 21D han refrendado las proporciones ciudadanas expresadas en las autonómicas del año, que fueron presentadas como plebiscitarias y que contaron con un porcentaje altísimo de participación. Los partidos defensores de la identidad nacional catalana acaban de sumar 2,1 millones de votos, el 38,8 % del censo de electores residentes, mientras que los partidos que abogan por el mantenimiento de la identidad española reunieron unos 2,2 millones, el 41,6 % del censo, incluyendo a los Comunes, porque su plurinacionalidad no deja de ser un concepto identitario español. Resumiendo: cuatro de cada diez han vuelto a votar a los partidos secesionistas, cuatro más a los constitucionalistas y los dos que faltan no votaron, votaron en blanco o lo hicieron por candidaturas menores, igual que en el 2015.

Sobre la campaña, comprendimos que no se ajustaría a parámetros de mercado cuando Marta Rovira fue a Bruselas para participar en un mitin de Carles Puigdemont. Con su presencia en Bruselas, la líder de ERC estaba reconociendo a su rival electoral, Puigdemont, como el presidente legítimo y el líder de la nación catalana. Desde ese momento, ERC empezó a perder votos en favor de Junts per Catalunya, que progresó hasta empatar con los republicanos con ese eje legitimista: si no votas la restitución de nuestras instituciones es que estás de acuerdo con su intervención por parte del Gobierno central. Y aquellos que consideran que CaixaBank está en el exilio porque las cosas no se pueden hacer así, votaron.

El aprendizaje de esta cita con las urnas es que las elecciones las ha ganado el soberanismo legitimista catalán, cuya suma sin la CUP ha sido de 1,9 millones de votos y 66 escaños, cuatro más que los conseguidos por Junts pel Sí en las elecciones del 2015, unos votos y escaños que se han repartido ERC y JxC como han creído conveniente. Respecto a las encuestas, quienes consideraron que la suma de estas formaciones con la CUP podía ser inferior a los 68 escaños que dan la mayoría en ese Parlamento fallaron tanto como Soraya Sáenz de Santamaría o Mariano Rajoy.

Sin embargo, la lista más votada fue la de Ciudadanos, que progresó en la segunda semana de la campaña hasta hacerse con el 25,4 % de los votos válidos y 36 escaños. Ciudadanos reunió a 620.000 de sus votantes del 2015, 170.000 electores procedentes del PP, casi cien mil del PSC, 150.000 abstencionistas del 2015 y otros aportes menores.

Sabíamos que los partidos de identidad española sumarían 2,2 millones de votos, pero al menos este analista no supuso que Ciudadanos podía alcanzar los 1,1 millones de votos porque no era razonable suponer al PP por debajo del 5 % ni al PSC por debajo del 15 %.

Sobre el futuro, ocho de cada diez de los que votan en Cataluña quieren resolver en un referendo su relación con el resto de España, pero seis de cada diez son contrarios a la unilateralidad. Referendo pactado es el resumen de la voluntad popular y negar tal posibilidad es agarrarse a ella al estilo de Moisés, aunque las masas tampoco están para propuestas revolucionarias. Habrá un gobierno y empezará la legislatura, pero quizá Puigdemont permanezca en Bruselas con un consejo asesor, formalizando el concepto del presidente legítimo de la república de Cataluña en el exilio; y así, sucesivamente, se trata de un movimiento social que sabe mantenerse activo.

Autor Jaime Miquel Analista electoral

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