¿Hacia un nuevo vuelco en el mapa político?


Tras las elecciones del pasado 21D en Cataluña, Ciudadanos eliminó al PP y empiezan a publicarse las primeras encuestas sobre la intención de voto en elecciones generales. El trabajo de campo del barómetro de enero del CIS ya está realizado y reflejará una progresión de Ciudadanos similar a la de octubre y noviembre del año 2015, cuando este partido había conquistado más de setecientos mil votos en las elecciones autonómicas en Cataluña. Después de esas elecciones, las encuestas situaron a Ciudadanos por encima de los cuatro millones de votos en España, aunque finalmente consiguió 3,5 millones en las elecciones generales de diciembre de ese mismo año. La diferencia con aquella situación se llama 26J, porque en las elecciones generales del año 2016 Ciudadanos refrendó su espacio fundacional del 20D y eso es lo contrario que desaparecer, como ha venido insistiendo al unísono el sistema mediático hasta hace unos pocos días y como refrendará el CIS que se publicará en febrero. Lo que nos enseña que los jefes de la comunicación de masas vienen a remolque de todas las situaciones electorales que se están produciendo.

Según nuestras estimaciones y coincidiendo con otros trabajos publicados, de celebrarse ahora elecciones generales ganaría el PP (25,8 %) con casi seis millones de votos y 106 escaños, una pérdida de dos millones de electores y treinta y un escaños. Veintinueve de estas actas que pierde el PP las ganaría Ciudadanos (22,4 %), que además consigue once procedentes de Unidos Podemos y las confluencias, dos del PSOE y otro de la CDC, el actual PDECat. Ciudadanos totalizaría 75 actas, merced a los cinco millones de votos, 43 escaños más que en el 2016 y sumaría mayoría absoluta con el PP.

El PSOE (23,0 %), permanece en sus resultados del año 2016. Con 5,2 millones de votos conseguiría 86 escaños, uno más de los que alcanzó el 26J. El PSOE no sufre desgaste por la excepcionalidad de la situación, pero tampoco está aportando nada nuevo. Distanciados de estos tres contendientes nos encontramos a Unidos Podemos y las confluencias (17,6 %), con cuatro millones de votos y 56 escaños. Lo que significa resistir, y esto, de nuevo, lo contrario que desaparecer. En el lado izquierdo de la tarta electoral falta todavía comprender y explicar España de una forma completamente nueva. La plurinacionalidad es un concepto identitario español. Por ahí tienen que empezar Pablo Iglesias y Pedro Sánchez, porque aún no existe una forma identificable de ser español que sea distinta de la que nos explican Ciudadanos y el PP, el PSOE de Susana Díaz o el sistema mediático en su conjunto.

Será Macron contra quien sepa ser Trudeau, porque el PP ya es el Ppen y solo les queda resistir hasta finales del 2018, si es que consiguen el apoyo del PNV, con un electorado extraordinariamente envejecido. Habrá que ver el calendario electoral del 2019, porque estas elecciones generales anticipadas no pueden coincidir con las europeas, que vienen a juntarse en fechas con municipales en toda España y autonómicas en trece comunidades autónomas. Teniendo que convocar, mejor antes que después, porque será como pasar de las municipales de 1987 a las de 1991, pero al revés.

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