Pornografía política


Este señor besabanderas lleva tres meses burlándose de la ley, riéndose de los suyos (oh, Junqueras) y de los no suyos. Y no tiene problema. Ni siquiera en besar la bandera de España: lo hizo dos veces en diez segundos, y lo dejó dicho a la cámara de un móvil. «Besa la bandera, Puigdemont». «No tengo ningún problema». Los catalanes sí andan en problemas, pero a este señor, máximo hacedor de ellos, la cosa no le altera ni el flequillo. Puigdemont lleva tres meses de cafés en Bélgica y Dinamarca. Como para tener problemas. Si Cataluña se despeña no es su problema. Si España revienta no es su problema. Ni la democracia es su problema, ni la ley es su problema. Vean este fotograma. Raya, como todos y cada uno de los discursos de Puigdemont, lo pornográfico. Y, en efecto: pobre trozo de tela.

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