¿Víctimas de oficio?

OPINIÓN

03 feb 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

Cuando una persona acaba con un abogado de oficio, tiene un doble problema, el primero es que ha sido procesado y el segundo, que tendrá una dudosa defensa. No se echen la mano a la cabeza todavía mis queridos colegas letrados, como en todas las casas hay profesionales y menos profesionales, pero mi intención en este artículo no es una crítica a la profesión, porque como en la mía, supongo que también habrá alguna mala judía por tanto mi intención es exponer, como un presunto culpable pasa inmediatamente a la lista de víctimas del derecho de defensa gratuita.

Según varias fuentes un abogado de oficio recibe una asignación por expediente de media 150 euros, independientemente si la atención es en fin de semana o por la noche, 24 horas al día, 365 días al año. A groso modo parece una calumnia hacia el colectivo, pero habría que precisar qué asistencia está llevando en ese momento, pues puede pasar de juicios rápidos, a simple asistencias de detenidos o pasar a casos complejos de extensos sumarios. Según otras fuentes dicen: Loa abogados de oficio llegan a ganar más de 1.400 euros en una mañana.

Mucho se debate sobre este último extremo, están bien pagados, no lo están… pero ¿Qué pasa con los clientes? ¿quién se preocupa por que tengan una defensa digna? Una persona que accede a la justicia gratuita, en primer lugar, ya es una víctima social, es etiquetada como persona de segunda o tercera clase y al carecer de recursos económicos no tiene más remedio que resignarse a lo que diga el profesional, letrado.