Hipocresía de la prostitución

OPINIÓN

17 feb 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

La prostitución no es un arte, un oficio y mucho menos una profesión. La prostitución es el escaparate de un gran centro comercial donde se esconde una realidad la cual nos exponen de una manera sibilina normalizadora como un producto de necesidad histórica  y demanda. Nada más lejos de la realidad, la prostitución es el ejemplo más claro de inmovilismo por parte de los actores obligados a intervenir debido a razones de desigualdad social y delincuencia.

El ejercicio de la prostitución no nace de una manera voluntaria, es el derivado de una serie de consecuencias dramáticas y forzado por una necesidad situacional que lleva al ser humano a profanar lo más preciado de su ser. Dicho de una manera más directa: la prostitución es ejercida por obligación directa o indirecta, ¡que no te cuenten milongas!

La prostitución es la demostración más clara de la hipocresía masculina y la maldad de nuestro ser. El artículo 187 de nuestro Código Penal es muy claro, pero aún definiendo los delitos de prostitución y explotación sexual, que a mi modo de ver son exactamente lo mismo, es completamente normalizada su práctica en nuestro país pero paradójicamente es supuestamente perseguida.