El aula luminosa de Mieres

OPINIÓN

25 feb 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

Tenía por entonces un primer y tierno amor de pubertad en la tercera planta del viejo instituto Jovellanos de Gijón, la más modesta de las habilitadas para la docencia, ocupada en aquellos años por las chicas.

La clase de dibujo de Alejandro Mieres estaba en esa planta y había que subir por la ancha escalera e internarse por un largo pasillo que comunicaba las aulas de las alumnas, menos ventiladas y espaciosas que las nuestras.

Tengo de esas internadas un borroso recuerdo de sofoco y confusión, porque la separación de sexos era entonces dogma, y don Félix, nuestro jefe de estudios, solía advertirnos del peligro de las faldas en sus admoniciones, por detrás de aquellas gafas oscuras.