La verdad está ahí fuera, el regreso de la pseudociencia

OPINIÓN

27 feb 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

Desde hace mucho tiempo, la obsesión por lo «trascendente» ha dejado de ser monopolio de la religión. Cierto es que el conocimiento científico ha respondido a muchos interrogantes, pero esta efímera seguridad ofrecida por el paraguas tecnológico aún no ha sido capaz de satisfacer la inquietud del hombre moderno. Parece ser que: en esta eterna búsqueda metafísica, -créame que todos, por muy pasotas que seamos, de forma consciente o inconsciente perseguimos- algunos caen en las llamadas pseudociencias.

Aunque resulte paradójico todos sabemos que la superabundancia de información nos hace más ingenuos y vulnerables a los camelos, muestra de ello es la oleada de programas falaces que en horas de máxima audiencia saturan las cadenas al estilo de: Cuarto Milenio, Hora punta, Misterios, Alienígenas: caso abierto, Ovnis: la evidencia perdida... por citar alguna de la patraña televisiva que envenena a la audiencia más crédula.

La temeridad de los divulgadores que conducen estos espacios llega al extremo de afirmaciones como: que oler limones cura el cáncer, que los huracanes son producidos por el hombre, que las vacunas están relacionadas con el autismo, que los asesinos se identifican por la cara, o… -o qué sé cuánta necedad más-.