Parálisis política total

OPINIÓN

02 mar 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

Lamentablemente Cataluña continúa en una gravísima parálisis política dos meses después de haberse celebrado las últimas elecciones. La situación conlleva un gran desprestigio y unas consecuencias negativas para todos, no solamente para quienes viven allí. A modo de ejemplo se ha escenificado durante el desarrollo de la Mobile World Congress todo el conflicto político y la imagen de cara al exterior no puede ser más triste. La actitud del independentismo sigue marcándose en desafiar al Estado de Derecho. Ayer el Parlament aprobó una resolución que reconoce simbólicamente la legitimidad de Carles Puigdemont como Presidente de la Generalitat. La admisión a trámite de la resolución supone un (posible) nuevo caso de desobediencia al Tribunal Constitucional después de que el texto inicial (aunque posteriormente rebajado para anular cualquier mención a la secesión) calcaba la Declaración Unilateral de Independencia (la conocida como DUI) del 27 de octubre del año pasado.

Resulta paradójico ver que quien anhela la independencia (que es una posición política legítima como cualquier otra) parezca en cambio que no le importe que el Gobierno Nacional sea el que está dirigiendo la Generalitat de Catalunya. Digo yo que lo más urgente será recuperar como sea la autonomía a toda costa y luego hacer lo que haya que hacer, pero parece en cambio que no hay problema alguno en seguir con esta incertidumbre y parón institucional. Rajoy tampoco está para tirar cohetes en este asunto, ya que no ha demostrado en ningún momento hacer esfuerzos en recuperar la normalidad democrática (estaremos todos de acuerdo que la aplicación del artículo 155 es una medida excepcional). Sinceramente, si el Gobierno Nacional no saca adelante los presupuestos, debería convocarse elecciones tanto en España como en Cataluña. No hay peor solución a los problemas de la ciudadanía que no moverse. Las prórrogas presupuestarias no traerán más que retrasos y falta de compromisos con lo que la población española demanda. Por eso creo que ante este escenario de parálisis las elecciones tienen que celebrarse.

Veremos este mes de marzo si se reconducen las cosas o si vamos a seguir quietos viendo el tiempo pasar. Esperar hasta los próximos comicios del 26 de mayo de 2019 se puede hacer largo, muy largo.