Un cambio que no puede esperar

OPINIÓN

07 mar 2018 . Actualizado a las 11:17 h.

El Día Internacional de la Mujer vuelve a ponernos frente al espejo como sociedad, para hacernos reflexionar sobre el camino recorrido y lo mucho que nos queda por avanzar en la lucha por la igualdad real y efectiva. Es una fecha para reivindicar, para denunciar y para exigir los derechos que nos corresponden.

Un año más, nuestra sociedad evidencia la situación de discriminación que ya fue denunciada por las primeras feministas de inicios del siglo XX. A la brecha salarial, hoy inconcebible e intolerable para nuestra sociedad, se suma la brecha de los cuidados, con una presencia en el seno de las familias, mucho más silenciosa, soterrada, arraigada y tolerada socialmente. Son dos caras diferentes de una desigualdad muy latente en nuestra sociedad, que exigen tratamientos diferenciados.

La brecha salarial, en términos estrictos de salarios, esta prohibida en la legislación pero está latente en la diferenciación de los puestos y de las condiciones de trabajo. Su mecanismo de superación son los planes de igualdad en las empresas. Hoy son de obligado cumplimiento para empresas con más de 250 trabajadores y trabajadoras y ha llegado el momento de extenderlos. Debemos exigir el cumplimiento de la legislación, facilitar las funciones de la inspección laboral, dotar de mayor vigilancia la aplicación de las leyes, y complementar nuestro ordenamiento jurídico con normativas más estrictas.