Las excusas: imposición

OPINIÓN

11 mar 2018 . Actualizado a las 10:23 h.

Quieren imponer el bable. Una vez aprobada la oficialidad, brigadas bablistas barrerán las ciudades, tirando puertas abajo (quizás amparados por cierta ley con la que tontea Ciudadanos, quien sabe) poniendo una pistola en la frente de sus ocupantes y preguntando con tono agresivo «¿fales la mio llingua?». Veremos también a los académicos de la ALLA, convertidos en una versión moderna del gramático latino Marco Valerio Probo, recorriendo las calles de Asturias clamando «¡Fabes, non fabas! ¡Oreya, non oreja!».

El argumento de la imposición es quizás, con permiso del nacionalismo, el que genera perspectivas más apocalípticas entre quienes creen que la libertad se basa en el monolingüismo. Es, además, un genial ejercicio de propaganda política: uno de esos slogans de los que hablaba Noam Chomsky, con los que resulta imposible no estar de acuerdo ¿Cómo va alguien a estar a favor de cualquier tipo de imposición?

No obstante, si ponemos en su contexto este rechazo a la supuesta «imposición» que generaría la cooficialidad del asturleonés en nuestro Principado, vemos la verdadera maravilla de este argumento. Como han conseguido convertir la defensa de la imposición de una única lengua en una supuesta defensa de la libertad. Veamos.