Las galopadas de Méndez de Vigo


No todos iban a ser sinsabores para Méndez de Vigo en su etapa como máximo responsable del deporte español. Tras sus patinazos en asuntos tan delicados como la Federación Española de Fútbol, donde todavía nadie acaba de entender muy bien su estrategia, el pasado fin de semana se llevó una buena alegría en el Hipódromo de Madrid.

Su caballo Alaraz logró la victoria en una de las pruebas principales del día, el premio Asociación de Hipódromos de España. La victoria, además de una satisfacción personal, supuso un premio en metálico de 12.000 euros para el vencedor. El triunfo de Alaraz fue incontestable y ninguno de los siete rivales fue capaz de hacerle sombra. Cuentan las crónicas que se impuso con más de seis cuerpos de ventaja y que dominó de principio a fin.

En realidad, los caballos de carreras son la única conexión con el deporte que se le conocía a Íñigo Méndez de Vigo antes de que Mariano Rajoy le diera la responsabilidad estatal de una materia tan sensible en un país como España.

De hecho, fue el empeño personal del ministro el que logró que las carreras recuperaran una cierta normalidad después de un período de guerra civil en el que España se quedó sin competiciones. De Vigo se mostró mucho más activo en este asunto que en otros como el caso Villar, que prácticamente le explotó encima de la mesa a pesar de que era de dominio público que la RFEF era una bomba. Pero con los hipódromos fue a saco. Impulsó una solución, las carreras regresaron y su caballo Alaraz pudo volver a demostrar sus grandes cualidades. Según recogía El Periódico en el verano del 2015: «Méndez de Vigo, dueño y criador de caballos de carreras, tiró de afición y diplomacia para que la competición se reanudase. Sentó a todas las partes involucradas, habló con el CSD y con Loterías y Apuestas del Estado, y contribuyó a que San Sebastián pudiese organizar su temporada estival. El resultado fue la reanudación de las carreras, con el propio ministro matriculando en la primera jornada donostiarra a Alaraz».

Ahora, un par de años y medio después, Alaraz gana otra vez y se embolsa un pellizco. Tal hecho no ha llamado mucho la atención a pesar de que alguno podría preguntarse si es estético que un caballo propiedad del ministro se lleve un premio patrocinado por la Asociación de Hipódromos, entidad sustentada económicamente por el dinero público de Loterías y Apuestas del Estado y también del Ministerio de Agricultura.

Gracias al empeño del ministro, las carreras siguen adelante, si bien es cierto que según recogieron diferentes informaciones, el Hipódromo de la Zarzuela es un agujero negro en las arcas públicas, con pérdidas que en el 2016 llegaron a ser superiores a los ocho millones de euros, pérdidas que se soportan gracias al apoyo del Estado, que es el que gestiona el hipódromo con una filial de la Sociedad Estatal de Participaciones del Industriales, (SEPI).

Méndez de Vigo era en su momento el administrador único de la sociedad que gestiona sus caballos, Feldstein S.L., lo cual fue criticado en algunas informaciones periodísticas por poder suponer una incompatibilidad. Según publicó en su día elplural.com: «El régimen de Incompatibilidades de Altos Cargos vigente prohíbe que los miembros del Gobierno (de directores generales a ministros) tengan actividad económica fuera de sus cargos». Fue quizá por esta razón por la que se produjo el cambio en la sociedad, que hoy en día es formalmente administrada por la esposa del ministro.

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