Excusas: las lenguas útiles

OPINIÓN

25 mar 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

La mayor o menor utilidad que tienen las lenguas es otro de los argumentos favorito de los contrarios al asturiano. Una nebulosa definición de «útil» que se fundamenta sobre todo en la cantidad de hablantes o a veces en la cantidad de países que la reconocen como oficial. Esto último no acaba de convencer a los antibablistas, puesto que implica reconocer que la oficialidad del asturiano, en efecto, haría que la lengua sirviese para algo. Y por ahí sí que no pasan.

Porque la mayor ironía de aquellos que niegan la cooficialidad del asturiano por su falta de utilidad es que, en efecto, si no se ajusta a su definición de «útil» es porque no es oficial, siendo su excusa para no oficializarlo su falta de utilidad. Una serpiente que se devora a sí misma.

Esta manera de medir las lenguas basándose en su número de hablantes y la cantidad de países no tiene en cuenta uno de los aspectos más importantes de las lenguas, su valor como producto cultural. Independientemente de cuanta gente considere cualquier lengua como su lengua materna o cuantos la usen en su día a día, todas ellas son una manifestación cultural única. Un valor que además de formar parte de nuestra cultura, no solo asturiana, sino española, puede convertirse en una fuente de ingresos, como podemos ver en otros países que, como Gales, supieron crear una industria de entretenimiento en torno a su segundo idioma oficial.