Apareció el dinero


Apareció el dinero. Días después de la aporía de Rajoy en el Congreso -su ser o no ser, su querer y no poder- a propósito de las pensiones, resulta que dinero haber habíalo. No faltará quien le recuerde ahora el viejo refrán que saltó de La Celestina a las camadas populares: se pilla antes a un mentiroso que a un cojo. Pero no seré yo el que ponga reparos a su rectificación ni tilde de guiño electoral su repentino deseo de sofocar los conatos de rebelión social. Al contrario, felicitémonos de que haya dinero para bajar impuestos y aumentar el gasto, como al parecer certificará el proyecto de Presupuestos que hoy, Dios mediante, saldrá del horno.

Hay 2.000 millones de euros para perdonar el IRPF a quienes ganen menos de 14.000 euros al año y rebajárselo a quienes no superen los 17.000. Y unos 2.500 millones para incrementar un 1,95 % el sueldo de los funcionarios, lo que supone, si el IPC no se desmanda, que empiezan a recuperar su poder adquisitivo.

Hay unos 5.000 millones extras para las entidades locales, que eso significa la autorización para que utilicen su superávit. Y no menos de 4.000 millones adicionales para las comunidades autónomas -es decir, sanidad, educación y servicios sociales-, que volverán así al nivel de recursos que tenían en el 2009.

Hay otros 3.000 millones de euros para complementar los salarios de los jóvenes, si el Gobierno cumple lo acordado con Ciudadanos y Bruselas lo autoriza: ayudas de 430 euros al mes para 600.000 jóvenes.

Hay 500 millones más para comenzar a equiparar los salarios de policías nacionales y guardias civiles a los que perciben los Mossos d'Esquadra. Y cientos de millones a mayores para el cuponazo vasco. E incluso dinero para resucitar el denostado cheque-bebé de Zapatero, aunque esta vez de menor cuantía y con otro disfraz: mil euros al año como ayuda a la enseñanza por cada niño de cero a tres años.

Ya he contabilizado más de 17.000 millones de euros. Y todavía queda dinero para aquello que no había: las pensiones. Por un lado, 3.700 millones que, según explicó Rajoy, cobrarán este año los nuevos pensionistas. Por otra parte, una cantidad indeterminada -no menos de 1.200 millones, en cálculo improvisado y pedestre- para subir las pensiones mínimas y de viudedad un 2 %, aplicar un complemento fiscal negativo -devoluciones- a los pensionistas que cobran entre 600 y 1.000 euros y rebaja de entre 30 y 60 euros a los que perciben entre 1.000 y 1.200 euros. De hacer caso a Albert Rivera, erigido ayer en portavoz del Gobierno por gracia de Rajoy, esas subidas o bonificaciones fiscales favorecerán a 7,2 millones de pensionistas.

Y aún hay dinero a mayores, se supone, para cumplir el objetivo de reducción del déficit público que exige Bruselas.

Apareció, por fin, el dinero. Para que comience el reparto ya solo falta la aquiescencia de los más beneficiados por esa lluvia de millones: los nacionalistas vascos. Pero ellos tienen la cabeza puesta en Cataluña y hasta les parece «un poco frívolo» hablar ahora mismo de Presupuestos. Acuso recibo.

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