Las excusas: nacionalismos

OPINIÓN

01 abr 2018 . Actualizado a las 10:04 h.

En principio, puede parecer que todo el tema de la cooficialidad del asturiano escogió un mal momento para desarrollar su tramo final. Por supuesto, no existen momentos buenos para realizar este tipo de cambios (porque una cosa que debemos asumir es que apoyar la oficialidad del asturiano implica necesariamente apoyar, contra toda incertidumbre, un cambio profundo en la sociedad asturiana, cuya magnitud es difícil de predecir, pero seguro que será enorme), pero parece ser que la situación actual es particularmente mala. Debido al contexto histórico en el que nos movemos, la cooficialidad del asturiano tiene ante si a uno de los mayores enemigos de las lenguas, en general: los nacionalismos.

Vivimos en una época en la que los opuestos se retroalimentan. Me refiero, por supuesto, a los nacionalismos español y catalán. No voy a entrar en ese tema en demasiada profundidad, porque no es ese el tema que quiero tratar, ni voy a considerarlos iguales porque la relación de fuerzas que mantienen es absolutamente desigual (uno de ellos tiene detrás un estado, con toda su estructura y sus mecanismos de represión, el otro no. Adivinen quien es quien) Además, parafraseando aquel eslogan de las protestas por los derechos civiles en Estados Unidos, ningún catalán me llamó paleto.

La cuestión que me interesa es que el uno alimenta al otro y lo vuelve más activo, más violento. Y el nacionalismo español, en la actualidad rabioso y bastante asustado, afecta a todos los que creemos que se puede ser español sin ser estrictamente castellano. No en vano, la primera reacción contra el nuevo impulso que tiene la lucha por la cooficialidad vino de los cuadros más radicales del nacionalismo español.