Iniesta es el pan del fútbol


No llega con que le pidan perdón. Tienen que darle este año el Balón de Oro sí o sí sin esperar al Mundial. Se lo merece. Está muy bien que el redactor jefe de France Football reconozca el error del año de Sudáfrica. Y que escriba que Iniesta «no es un jugador, es el jugador» y que «el señor Iniesta ha demostrado que el cerebro es sin duda el músculo esencial de los campeones fuera de serie. Su talento es inventar». Es verdad. Es así y mucho más. Es el otro caballero de La Mancha universal. Iniesta no es solo un inventor de espacios. Lo mejor de él no es ser extraordinario. Es hacer de lo extraordinario lo normal, de la excepción, regla. Ahora que regalamos con La Voz todos los domingos una revista de pasatiempos que se titula Elemental, ese es el mejor título para Iniesta. Es elemental, querido Watson. Él solo resuelve los sudokus más complicados sobre el césped. Es un crucigrama completo, con todas las respuestas. Iniesta hace la jugada que el Buitre hacía dentro del área en el medio del campo. Sale de entre seis jugadores como quien cubre una sopa de letras gigante. Sin sudar. Siempre ese comportamiento normal que es excelente. Claro que le deben un Balón de Oro o varios. En medio de ese duelo grotesco que ya dura años entre un dios de la guerra y un dios del arte, Iniesta tenía que haber sido premiado como clave de bóveda que es, como solución de acertijo, como mapa del tesoro, como combinación de caja fuerte. Pero insisto en que su majestad le viene de ser elemental, cabal. Los españoles nos distinguimos por no ponernos de acuerdo en nada. Por los miserables que roban, los lazarillos, los buscones que soportamos, y también somos expertos en ponernos a parir unos a otros. Iniesta es la prueba de que todo eso es una minoría que hace demasiado ruido. Este hombre pálido es el reflejo del español medio, como tantos millones de los que nadie habla nunca. Son muchos más los españoles cuya conducta es ejemplar como la de Andrés. Que hacen los deberes. Que se levantan por las mañanas muy temprano. Que trabajan un montón de horas. Iniesta no solo ataca. Cuando hay que currar, curra como el que más. Hablemos bien de nosotros. De todos los Iniesta que hay en este país. Menos buscones y más Iniestas. Por eso gusta tanto este chaval. Mucha gente corriente, la más valiosa, la que siempre está ahí, se refleja en el espejo de Iniesta sin saberlo. La chispa de la normalidad. Iniesta es el chaval que nunca hizo bullying. Aquel al que le pedías los apuntes porque nunca faltaba a clase y siempre los tenía perfectos. Iniesta es el gol de Stamford Bridge y el de Sudáfrica, pero es el jugador que casi solo ganó con su fútbol solidario una Eurocopa, la segunda seguida que conquistamos (el once entero de España únicamente apareció en la final con la goleada a Italia). Iniesta es el pan del fútbol.

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