Ahora los liberales son los rojos


En España es más difícil encontrar un liberal que un político con un máster que no sea del chino de la esquina. Ni siquiera se llaman a sí mismos liberales, sino neoliberales. Debe de ser que ese neo te permite hacer cosas que jamás haría un capitalista de la Escuela de Chicago, de esos que creen que el mercado es Dios que ha regresado de los cielos para el Juicio Final en Wall Street, que es su valle de Josafat.

Pero estos neos de ahora no le hacen ascos a las subvenciones e inflan con la pasta de los impuestos a sus agricultores para frenar el progreso de las naciones pobres -¿qué fue de la libre competencia?- y siempre tienen una tele pública de mano para usarla de lanzagranadas cuando sea necesario: contra los otros y -sobre todo- contra los suyos.

Lo explica mucho mejor Zizek en una entrevista en El Viejo Topo: -El neoliberalismo es un mito. El papel de los aparatos de Estado, de la intervención estatal en la economía, es cada vez más importante. Vi hace poco un reportaje sobre Mali, en el África central. Producen un algodón excelente y el precio es, por supuesto, muy bajo. Pero no pueden abrirse paso... ¿Por qué? Pues porque Estados Unidos, al subvencionar a sus propios productores para que produzcan algodón, gasta más en ayudas a sus granjeros que todo el presupuesto estatal de Mali.

Así hemos llegado al punto de la Historia en que China es la gran defensora del libre comercio. La mayor dictadura del universo ha viajado desde el comunismo al capitalismo perfecto: todos a trabajar y sin rechistar. Porque además, como Internet está capado, los currantes chinos no pueden perder el tiempo guasapeando o viendo porno como hacemos en las oficinas de Occidente. De huelgas o aumentos salariales ya ni hablar.

Mientras, el Reino Unido y los Estados Unidos, los dos valedores históricos de los principios liberales, han emprendido una desbocada carrera hacia el aislacionismo y el proteccionismo, o sea, contra la globalización, a la que echan la culpa de las ruinas de Detroit y de que en Londres haya muchos fontaneros polacos.

Qué hermosa paradoja: una China comunista, liberal y abierta al mundo frente a los proteccionistas Estados Unidos de Trump y sus votantes, para los que la palabra liberal es sinónimo de rojo, de lector del New York Times. Esto cierra el círculo perfecto, porque al final resulta que los liberales son los rojos, o sea, los chinos.

Estamos caminando hacia atrás, como las nécoras. A este paso, volverán a poner fielatos y casetas de consumo en la entrada de las ciudades. Podríamos hacer la nécora para recuperar algunas cosas buenas, no solo las chungas. En 1887, se anunciaba en La Voz una nueva feria en Trazo: «El Ayuntamiento de Trazo ha acordado la creación de una feria que se celebrará el primer y tercer miércoles de cada mes, en el espacioso campo titulado de San Benito, lugar de Viaño Pequeño, parroquia de San Juan del Campo, casi en la centralidad del distrito, dando principio la primera en el próximo mes de mayo, concurriendo toda clase de ganados del país, incluso de cerda, y granos y otros artículos de primera necesidad y toda clase de caza, advirtiéndose que no tiene impuesto de ninguna especie y las ventas que se efectúen son libres».

Porque en Trazo, y no en Chicago, ya sabían en 1887 en qué consiste el verdadero liberalismo.

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