Memoria triste de Venezuela


El venezolano Arturo Uslar Pietri (1906-2001) fue uno de los grandes escritores de bum latinoamericano, además de un político muy destacado en su país. Autor de novelas extraordinarias como Las lanzas coloradas y Oficio de difuntos, que le otorgaron un puesto señero en la nueva narrativa latinoamericana, Uslar Pietri formuló la idea esencial que debería impregnar la política de su país: Sembrar el petróleo, que fue el título del artículo auroral que publicó el 14 de julio de 1936 en el diario Ahora.

Visité al escritor en su casa de Caracas a finales de los años noventa, cuando presidía el país Rafael Caldera y aún no estaba prevista la llegada de Hugo Chávez. Me explicó que el petróleo representaba la mayor parte de los ingresos nacionales y que era necesario orientar los recursos de estas rentas hacia el impulso del sector no petrolero de la economía nacional, para lograr un desarrollo integral del país. Era lo que venía repitiendo desde hacía sesenta años y lo que seguía predicando entonces. Porque aún creía en el desarrollo plural del país, a condición de que se acertase a «sembrar el petróleo». Y no solo el petróleo, «porque en el subsuelo venezolano -me dijo- está todo lo necesario para lograr en el futuro un desarrollo equilibrado e integral del país».

Me he acordado muchas veces de esta conversación con aquel nonagenario lúcido que todavía mantenía íntegras sus esperanzas y sus convicciones sobre el futuro de Venezuela. Y me he vuelto a acordar ahora porque, desde que en 1914 se descubrió el primer pozo importante de petróleo en Venezuela, esta prometedora nación no ha logrado asegurar nunca el camino de un progreso firme y continuado, es decir, un horizonte sin sobresaltos, sólido, con la riqueza del petróleo bendiciéndolo todo.

Había que buscar un desarrollo integral del país, como quería Uslar Pietri, pero, para lograrlo, no bastaba con nacionalizar el petróleo, como hizo Carlos Andrés Pérez, creador de Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA). La siembra del petróleo debía haber generado ese progreso complementario. Pero no ha sido así. Los dirigentes venezolanos no acertaron (sobre todo los chavistas) y el resultado se precipitó en el tremendo drama político y social de hoy.

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