Diógenes y los Iglesias-Montero


El tiempo cambia hasta la semántica. Quién diría al filósofo Diógenes de Sínope, el Cínico, que su apelativo llegaría a transmutarse tanto. Su escuela debía la denominación al lugar donde un fundador impartía lecciones: el mausoleo del perro. Perro en griego es kynos y de ahí viene cínico. Aunque hay etimologistas que piensan que la analogía con perro se debe a la manera de vivir de aquellos filósofos, que dormían en la calle y comían lo que la gente les arrojaba. Quién puede saberlo. Lo cierto es que ahora los cínicos son otra cosa: los falsos e hipócritas y caraduras. Los que tienen dos varas de medir. Una para la derecha y otra para los propios: los de izquierda de toda la vida, muy marxistas y antisistema. Los Iglesias-Montero pertenecen a la nueva escuela cínica. Por eso compran una casa de 600.000 euros, cosa que antes censuraban en uno del PP. Por eso la pagan, honradamente, con el dinero que ganan gracias al sistema que repudian. Por eso pasaron, en siete años, de la Puerta del Sol a tener hasta pabellón para invitados. Por eso todas y todos, vuestras y vuestros compañeros y compañeras, tendrán que esperar a ser como ustedes para comprarla. Y no manipulen los Iglesias-Montero gallegos, o sea, los de las mareas, lo que escribo. No digo que los de izquierdas no puedan tener casas de 600.000 euros. Solo digo que algunos son, en el sentido actual del término, unos cínicos. (Finalizo con un consejo: no encarguéis la contratación del servicio doméstico a Echenique).

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