Chalés en tiempos de Gürtel

OPINIÓN

26 may 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

Qué raro se hace que estén abiertas las urnas digitales de Podemos por el asunto del chalé con Gürtel encima de la mesa. Es el detalle de una mafia que robó, que pagó y compró favores con nuestro dinero y que amenazó, manipuló y golpeó en la justicia como rufianes de baja estofa. Y justo en estos días el juez ya llama organización criminal a todo el embrollo que rodeó a Zaplana. La verdad es que ya lo sabíamos todo. El PP sigue ahí porque en el electorado los miedos fueron mayores que la exigencia. Y siguen ahí porque los apoyaron partidos cuyos miedos e intereses fueron mayores que la decencia. Miramos para el PSOE porque nos lo debía. Lo sabía todo, como nosotros, y puso a Rajoy en la Presidencia, y además gratis. Tuvo miedos (desestabilización, prebendas y privilegios que se iban, Venezuela, populismo, España indefensa ante los españoles), pero no la debida repugnancia por la desvergüenza. Hasta tenía miedo de poner una moción de censura y que la apoyaran los independentistas, como si destiñeran o dieran urticaria. Como si el PSOE tuviera que excusarse por el independentismo. Es el PP el que acaba de pegarnos otra mordida para comprar el apoyo del PNV, a la vez que el PNV pacta con Bildu el derecho a la independencia. Que se expliquen ellos. C’s carece por completo de moralidad, por lo que en su caso es coherente excluir el decoro en sus actos. Ahora quiere que el Gobierno se vaya, porque su falta de escrúpulos le haría difícil el voto en una moción de censura. El PSOE no tiene que negociar nada ni pedirle nada. Sólo lo que hizo, poner la moción de censura y que Rivera se ponga con o contra Gürtel. ¿No hizo ya Pedro Sánchez un órdago así a Podemos? Pactó con C’s y le dijo a Podemos que con él no negociaba y ahí va el órdago de mi investidura. Aquello lo hizo por razones espurias que no hace falta recordar. Hoy tiene razones de dignidad y limpieza para hacerle el órdago al mentiroso de Rivera. Rivera, según él, ya puso orden en Venezuela, ya convocó con éxito la huelga feminista del 8 de marzo, salvó las pensiones y libró a Madrid de Cristina Cifuentes. Que nos libre ahora a España de la banda PP. El PSOE nos debe este paso.

Como digo, es raro que los allegados de Podemos tengan abierta la consulta sobre el chalé de sus líderes. A veces la actualidad junta episodios agitados y no mezclados, como el Dry Martini de James Bond. Seguramente muchos fieles querrán pensar que lo del chalé es una minucia y que hay que concentrarse en lo importante. Las cosas necesarias pero no suficientes son muchas veces muy pequeñas. Pero pese a su pequeñez son necesarias. El asunto, sobre el que conviene claridad ante lo que está por llegar, tiene cuatro vértices: el económico, el político, el de la consulta a las bases y el de la reacción. La parte económica me pareció hasta cierto punto irrelevante. Muchos matrimonios de sueldos medios tienen un piso y una segunda vivienda en propiedad. Y eso nos pone en esos seiscientos mil o cerca de ellos. Tener ese dinero en mano es ser rico, pero poder obtenerlo en préstamo no es señal de riqueza. Sin entrar en política y hablando sólo de dineros, que dos líderes nacionales puedan hipotecarse por esa cantidad no es llamativo. Tampoco lo es que el banco dé el crédito. No hay el menor riesgo de impago por muchas razones. Todo lo pagan con su dinero y no están ejerciendo privilegios indebidos. Por cosas así Podemos no hubiera hablado de casta, no era de esto de lo que protestaban. El disgusto que tienen muchos allegados de Podemos no es del mismo pelaje que el de los socialistas allá por finales de los ochenta y primeros noventa. No hablamos de mansiones con más metros cuadrados de váteres que un piso entero normal, ni de Cucas diciendo que a las socialistas también les gustan las joyas, ni de toda la plana mayor socialista enredada con la jet set en lujos y ostentaciones y en astracanadas de parásitos. Lo de Iglesias y Montero no es una casona de millonario, es el chalecito de clase media desahogada.

Pero tiene relevancia política en el país de Gürtel. El chalé afecta a dos elementos políticos, el de la identificación y el del discurso. Podemos tuvo una mayoría inusual entre votantes de menos de veinticinco años. Esto sucede por identificación, por sentir cercanos y reconocibles a las cabezas visibles de Podemos. Normalmente se gana ese crédito por afinidad con el electorado o por cierta respetabilidad personal, como puede ser el caso de Carmena. El chalé con piscina en las afueras se asocia con una forma de vida aburguesada y nada combativa en la no se ve el electorado de Podemos, ni se reconoce esa generación que acampó el 15M pidiendo futuro. No es que los políticos no puedan tener vida privada, pero hay aspectos de la vida privada que son mensajes. Y afecta también al discurso. El discurso de Iglesias fue exigente, provocador y hasta faltón. Y buena falta hacía y hace en el país de Gürtel. Ahora una parte del discurso de Podemos tiene arenilla, hay que expresarlo con más palabras, con justificaciones y explicaciones y eso quiere decir que está dañado. Por muchas lecciones que nos quiera dar Monedero y muchos paladines que salgan ofendidos en defensa de sus líderes, la pura verdad es que los afiliados de Podemos preferirían, creo que todos, que no hubieran comprado ese chalé. Y los dos líderes sabían que esto ocurriría. De todas formas, no está mal que se haya percibido malestar y run run en Podemos, porque eso significa que ese tejido del 15M sigue ahí y reacciona.