Rafa Sariego

OPINIÓN

Rafael Sariego
Rafael Sariego

El consejero de Sanidad se despide de su colega fallecido de madrugada en el HUCA

26 may 2018 . Actualizado a las 10:57 h.

Mal año 2018. Dos grandes amigos se me han ido: Chus y Rafa. Chus Otero, el Rebelde; y Rafa Sariego, el Hombre Tranquilo. Dos excelente profesionales, dos grandes personas, dos hombres comprometidos con los ciudadanos y los pacientes.

Cuando Javier Fernández me ofreció que le acompañara en este Gobierno como consejero de Sanidad pensé en infinidad de situaciones y escenarios inherentes a este cargo menos en una: Que podría llegar el momento de tener que despedir personas que han sido indudables referentes en la sanidad asturiana. Me ha pasado dos veces. Y, en los dos casos, además de magníficos profesionales, fueron compañeros en la clínica y en la gestión y grandes amigos.

Mi camino se cruzó con el de Rafa Sariego muchas veces. Nos encontramos por primera vez en 1973, cuando yo estudiaba tercero de medicina y él, que ya era un avezado cirujano en el Hospital Nuestra Señora de Covadonga, me llevaba de prácticas al quirófano y me permitía, antes de hacer manos, comenzar a familiarizarme con el escenario y el instrumental.