Sánchez contra el PSOE


Me he preguntado muchas veces, y así lo he escrito, cómo era posible que Pedro Sánchez estuviese al frente de uno de los partidos insignes de la historia de España. Nunca he encontrado una explicación convincente en lo personal, sí en lo explícito: lo vota su militancia porque ha sabido vestir su discurso con odio visceral al Partido Popular. Por eso ganó las primarias. Como hombre de Estado es Ulises saliendo de la cueva de Polifemo: «Mi nombre es Nadie», contestó el héroe cuando el gigante preguntó quién era. La semana pasada demostró una vez más su escaso fuste político. Pero en esta ocasión no solo ha llevado a su partido al abismo, sino a España entera. Su moción de censura nos ha puesto al borde del caos político. Espera formar un gobierno monocolor, dijo, y debe pensar en su ingenuidad que Ciudadanos podrá votarlo. Ya han dicho que no y promoverán otra moción «instrumental»: quieren elecciones porque las encuestas les van bien, ese es el motivo.

Descartado el voto de Ciudadanos, la alternativa son los independentistas (los acólitos de Torra, ese al que Sánchez llamó racista y supremacista) y populistas: la España ingobernable. Pero a Sánchez le importa poco. Su meta es ser presidente del Gobierno a cualquier precio. El PSOE ya ha pagado con creces sus imprudencias: en cada elección pierde votantes y va camino de convertirse en fuerza residual. ¿Y qué? El objetivo es Moncloa. Pero a tal meta no va a llegar fundamentándose en sus ochenta y cuatro diputados. Y tampoco en la argumentación que ha dado a su moción: la corrupción del PP. Él, que dirige el partido de la corrupción andaluza, donde han sentado en el banquillo a dos presidentes de la Junta.

Por lo demás, esta sentencia es demoledora. No ponga el Partido Popular paños calientes. Vendrán otras. Rajoy debe borrar todo lo que pueda relacionar a su partido con Aznar, empezando por él mismo. Porque el PP de Aznar ha sido lo peor que le ha pasado a la derecha y, si me apuran, a la democracia (¿dónde está Aznar estos días?). Pero lo de Sánchez, tirando piedras contra España y contra el PSOE, es un delirio. Sin más.

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