Demasiado buen Gobierno para solo 84 diputados


Elegir para tu equipo a alguien más inteligente y preparado que tú es un gesto tan inusual como sabio. Los presidentes -tanto de los Gobiernos nacionales como autonómicos- suelen rodearse de subordinados más bien mediocres, funcionarios de manguitos y obediencia debida que no restan brillo al Líder Supremo. No sé qué diría Marco Aurelio sobre esto, seguro que en sus Meditaciones escribió algo al respecto, pero el periodismo de emergencia no te deja acudir a Marco Aurelio, sino a los digitales, que a estas horas van filtrando los primeros nombres del inminente Gobierno de Pedro Sánchez.

Anoche descubrimos que Josep Borrell -sin duda el mayor valor del PSOE y el heroico defensor del socialismo histórico en Cataluña frente al supremacismo secesionista- será ministro de Asuntos Exteriores, un nombramiento irreprochable que nos deja pasmados a los que hasta hace un par de días tampoco teníamos en gran estima a un Sánchez que ahora demuestra alta inteligencia al designar para acompañarle en el Gobierno a políticos de mayor altura de la esperada. No todo el mundo se atreve a eso. Y hoy mismo nos enteramos de que el presidente, en otra jugada maestra, le roba a Susana Díaz su consejera de Hacienda, María Jesús Montero, para hacerla ministra del ramo, con lo que, por un lado, cumple con la cuota del socialismo andaluz y, por otro, le recuerda a la presidenta de la Junta quién manda de verdad. También acabamos de averiguar que Carmen Calvo será la vicepresidenta única y ministra de Igualdad. Otro dardo en el centro de la diana. Porque Calvo, profesora de Constitucional y exministra, es otro nombre intachable, una política de larga experiencia que defendió con astucia y elegancia la aplicación del artículo 155 en una Cataluña donde el Estado había perdido el partido por incomparecencia.

A la espera del comité del PP en el que esta mañana Mariano Rajoy aclarará -o no, como diría él- el futuro de un partido herido, donde ya asoman los primeros cuchillos largos, van goteando en las webs otros nombres de posibles ministros como Batet o Ábalos. Pinta bien. Incluso uno diría que parece un Gobierno demasiado bueno, con demasiado talento y clase, para la travesía del desierto de una legislatura que el PSOE deberá hacer con solo 84 escaños en el Congreso. Por el momento, que no es poco, hay que felicitarse de que ese Borrell que nos dejó boquiabiertos al escuchar su discurso en la tribuna de la gran manifestación constitucionalista en Barcelona, haya regresado a la política activa. Porque no todo es tragedia en este país serio, antiguo, civilizado y europeísta que lleva con mucha más dignidad y entereza el cambio de Gobierno que algunos tertulianos demasiado histéricos para ejercer el sagrado oficio del periodismo.

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