De Perroflautes a Feminazis

OPINIÓN

Daniel López

11 jun 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

Este mes se cumplía el séptimo aniversario del 15M siendo el año de la huelga feminista (8M) y por eso, la semana pasada nos juntábamos en La Amagüeta: un nuevo formato de debate feminista con cañas donde reflexionamos colectivamente sobre lo que ha ocurrido a nivel estatal  y en Asturies desde el 15 de mayo de 2011 hasta el 8 de mayo de este mismo año. ¿Qué puede haber pasado con el feminismo desde la gran ola de protesta social que desencadenó el 15M para llegar a la construcción de una huelga feminista que fue desbordante e histórica?

Es un recorrido complejo que debe analizarse teniendo en cuenta por supuesto diversos movimientos, fechas, hitos feministas anteriores al 15M… Aun así en el debate centrado desde el 15 al 8 salieron ideas que pueden ayudar a entender el momento actual, un momento en el que el feminismo se ha convertido en el terreno de juego para hacer política transformadora.

El 15 de mayo de 2011 comenzaba una revuelta comunitaria dónde se asumía naturalmente como parte del núcleo del movimiento el poner a las personas en el centro y no a los mercados. «No somos mercancía en manos de políticos y banqueros» fue el grito que se lanzó y que se hacía eco en las miles de gargantas que se echaban a las calles y a las plazas. Se  colocaba la vida en el centro, se impugnaba el sistema, se cuestionaban los privilegios de los poderosos,  y todo esto significa feminismo. La forma de hacer política cambiaba y se pretendía y buscaba, con éxito en ocasiones, en otras no, funcionamientos asamblearios, horizontalidad, desjerarquización, consensos, cambios en el sistema de representación y todo esto significa feminismo. Esta forma de hacer política construía espacios, aunque con mucha dificultad, más amables. La horizontalidad facilitaba que las mujeres, como sujetos subalternos en las prácticas políticas y públicas, pudieran acceder a espacios de liderazgo y protagonistas dentro del movimiento. Iba germinando un empoderamiento colectivo de  mujeres organizadas para hacer política, que se encarnó luego en muchos liderazgos femeninos en organizaciones posteriores y no relacionadas directamente con los derechos de las mujeres (mareas, PAH, Marchas de la Dignidad, Asamblees d’Estudiantes d’UniOvi). Eso sí, con conflicto. Aun así, el feminismo no tenía reconocimiento en el movimiento 15M, seguía sin ser un punto de consenso, y se observaba desde el miedo que feminismo significase división y no fuera entendido y asumido externamente, una realidad muy distinta a la actual.