Sánchez dinamita el tablero político


Vamos a decirlo claramente: Pedro Sánchez, el político más ninguneado y minusvalorado de los últimos tiempos, ha echado a Rajoy y sumido al PP en una grave crisis de liderazgo en la que ya afloran los cuchillos; ha descolocado y dejado sin más discurso que el catalán a Rivera; y ha noqueado a Iglesias, atónito de que tras su decisivo apoyo no le haya hecho ni caso. Sin haber empezado a gobernar, ha hecho saltar en pedazos el tablero político. Simplemente con los mensajes que lanza su nuevo Gobierno, de centroizquierda, europeísta y con el mayor porcentaje de mujeres del mundo, ya ha conseguido importantes objetivos. El primero, laminar el fantasma de Frankenstein que sus adversarios habían puesto en circulación como marco del debate político. Pero, además, no solo invade el espacio de centro que trataba de capitalizar Ciudadanos, sino que arrebata a Podemos banderas como el feminismo o la agenda social. Las primeras encuestas tras el tsunami así lo constatan. Habrá que ver lo que dura el «efecto luna de miel». Es cierto que ahora viene lo más difícil: lidiar con el desafío independentista para el que el diálogo solo puede ser, en el mejor de los casos, un bálsamo temporal, satisfacer las altas expectativas creadas y gobernar con el respaldo de solo 84 diputados. Pero también lo es que Sánchez escenificará una política de gestos y medidas sociales y culpará de todo lo que no vaya bien a los Presupuestos heredados y a la intransigencia de la oposición. Y lanzará otro mensaje: si me dais más votos en las elecciones haré lo que ahora no he podido. El presidente ha diseñado un gabinete para que el PSOE esté en condiciones de ganar las elecciones. La Moncloa y el BOE pueden ser dos buenas palancas para lograrlo.

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