Llegan los globos sonda


Escuela de Finanzas

Hace ya muchos años que la política económica española parece la hija bastarda de un señorito: reconoce su existencia, pero no la quiere en casa. Y no por nada, simplemente para que sus amistades lo sigan idealizando. Pues aquí lo mismo. Todos conocemos los problemas, y hasta podríamos coincidir en algunas soluciones, pero ello nos llevaría a mostrar nuestra cara amarga. Montoro nos dejó un presupuesto expansivo, y esto en sí no es grave. El problema es que no abordaba ninguno de nuestros problemas estructurales. Patada para adelante, pero con red. ¿Cuál? El incremento de la recaudación. Nos lo podemos permitir, pensó Rajoy, y lo mismo Sánchez, no nos engañemos. Aunque hay una diferencia: Mariano pensaba que el tiempo era aire, y los presupuestos, su proveedor de oxígeno. Para Sánchez, el reloj es un examen. Sabe que la mayoría del pescado está vendido, no puede rentabilizar, por ejemplo, la subida de las pensiones, ni la bajada de impuestos, eso le toca a Ciudadanos. Así que algo tiene que hacer. Y la quietud no sirve, necesita su impronta, y para ello precisa más ingresos.

Lo que no puede olvidar Montero, la nueva ministra de Hacienda, es que los tributos son, para el dinero, señales de circulación. Te indican por dónde ir, o por dónde no entrar. Y en esa línea parece que han empezado a lanzar sus globos sonda. El primero, destopar las cotizaciones de la Seguridad Social, algo que podría ser asumible si la contraprestación fuera elevar la pensión máxima. No es el caso. La idea es que si gana más trabajando, pague por diestro y siniestro, para algo usted es rico. Fácil mensaje, si no fuera por una obviedad: los ricos de verdad no tienen nóminas, tienen rendimientos de capital. Dígale a su hijo que trabaje duro para triunfar como directivo, artista, deportista... y después le diremos que sea él, con su mérito, el que nos mantenga. ¿Y el rentista? Sonriendo. Otra idea feliz es subir el gasoil, a todos. Será que ya creen que la recuperación económica es una realidad. Pero recorran el país: España está pasando por dos o tres ritmos diferentes de crecimiento. Pero el gasoil se adquiere en todas. ¿Y por qué no probar con otra Administración, más eficiente en el gasto? Ahí, olvídese.

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