El Cristiano Ronaldo de La Sexta


Paco Marhuenda, el perdonavidas, el listo de la clase, el que no es ministro porque no «quiero», el que tiene tantas carreras, dos doctorados, ha ocupado cargos y más altos cargos en la Administración central, director de la Razón desde el 2008, profesor de universidad, tertuliano mañana, tarde y noche del grupo que un andaluz creara en Cataluña, por más señas Sr. Lara además creador de la editorial planeta y cuyo nombre también lleva el premio del mismo nombre el más famoso de los literarios que cada año se otorgan en este país de pandereta, dueño de tantos canales de tv que ocupan las 24 horas del día con toda varidad de géneros televisivos y, por si todo esto no bastara, también controla Onda Cero, la radio por excelencia.

Esta es una breve reseña del Paco Marhuenda y el señor Lara. Para más información, está la Wikipedia.

El señor Lara, no tiene por qué preocuparse de sus ingresos publicitarios. Este Paco, Paco Marhuenda, puede con todo. Los demás, sus contertulianos, no llegan ni a nivel de 1º de Derecho. Son poco menos que tontos, unos ignorantes, de pocos alcances. Para listo, él. No entiende a qué vienen a las tertulias, platós donde se debate la actualidad, los grandes temas políticos, económicos culturales, deportivos de este pías que Zapatero había dejado en la ruina y, que gracias, al PP ha salido de la crisis y es el campeón de la Champions League en el crecimiento por encima del 3 % .

Y, yo sólo le escucho de tarde en tarde. Qué no habrán escuchado y, por lo mismo, sufrido los que le escuchan a diario y, sobre todo el sábado de 9.30 a 2.30 de madrugada.

Ayer, hablaban de toros y él llevó el gato al agua y acabó hablando del derecho a la vida. Cuestionó, sin más, el aborto…

Tiene -sigue con su amor a la vida animal- : pájaros de todo color y tamaño, gatos, perro…Todo tipo de animales “de cuatro patas”, ahí puso el énfasis, en las cuatro patas. ¿Cómo va a estar en contra de los toros, si es una identidad del patrimonio nacional? Prohiben, apostilla, los toros por fines espúreos, son independentistas, antifiesta nacional. Sólo piensan, estos antitaurinos, en cultivar su ego, mantener su tupé o, como la presidenta de Baleares que bajo las siglas del PSOE, lo único que busca es su protagonismo, su postura absolutista e independentista.

Señor Marhuenda, ¡qué pena! Con los premios nobel que dan cada año, usted ducho en tantas materias, qué menos que en una de ellas le condecoraran. Asistiría a Estocolmo, el día de la entrega de premio y se podría codear con auténticos sabios y no los ignorantes que tiene de contertulianos en la radio, en la tele las 24 horas del día.

Madamme Curie, era mujer y le dieron dos premios. Usted que es, además, macho y pluridisciplinar, a día de hoy y dada su edad tendría que llevar, al menos dos docenas de estas estatuillas. Pues lleva más de 20 años viviendo de la política; aunque, es cierto, merced a su gran sapiencia.

Señor Marhuenda, yo cuando enchufo los sábados la tele suelen ser las 12 y usted ya lleva desde el inicio del programa, las 9´30. Qué carisma el suyo, qué pozo de sabiduría, qué dotes de elocuencia, qué enchufe tiene en la cadena para tener a cientos y miles de espectadores con toneladas de paciencia.

Señor Marhuenda, Don Paco, catalán, centralista, merengón,...Usted, lo tiene todo para triunfar, sabe a qué árbol arrimarse, saber nadar y guardar la ropa, tiene la habilidad del pícaro del Siglo de Oro y la desfachatez de los: Paco González, Bárcenas, Granados, Gürtel, y un larguísimo ecétera. Usted es su valedor y defensor, les defiende hasta las cejas. Sólo es fantasía de los otros, envidia de las izquierdas. En ningún caso, todavía, los jueces les han condenado. Los más están pendientes de sentencia. En fin, hasta que usted no dé el visto bueno, lza justicia permanecerá quieta.

Sr. M., es patética su figura de flequillo de niño travieso y listillo que nunca ha roto un plato. Su discurso, es torpe, romo, cansino hasta la saciedad, no engancha, duerme. Más de un televidente hace zapping, dormita. Cuando no directamente apagan el televisor  hasta que su desagradable voz, su tono despreciativo consuma su turno y otro tertuliano, si no le interrumpe cuando Vd. ya no está en el uso de la palabra, nos pueda hacer llegar una visión más democrática, más ilusionante, más sincera de la realidad de nuestro país.

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