Torra, el gran manipulador


Quim Torra dejó claro que es un xenófobo que odia todo lo español. Está en sus escritos. También son conocidos sus artículos elogiando a los hermanos Badia, que crearon milicias violentas de corte fascista en los años treinta. Ahora se atreve a publicar una carta en varios periódicos titulada «Como un solo pueblo contra el fascismo», un feroz alegato contra los que ejercen la violencia frente a los «activistas por la libertad de los presos políticos y el retorno de los exilados». El que debería ser presidente de todos los catalanes, pero actúa de forma sectaria solo para el 47 %, no ha dicho una sola palabra sobre los reiterados ataques a sedes de Ciudadanos, el PSC y el PP y los escraches, insultos y amenazas a sus dirigentes. Tampoco nada acerca de los que sufren los jóvenes de Societat Civil Catalana en la universidad. Para Torra, eso no debe ser fascismo ni tampoco las actuaciones violentas de los CDR. Es obvio que toda violencia debe ser condenada. Toda. Pero a Torra solo le interesa una y la magnifica. La marioneta de Puigdemont pinta un escenario en el que son los secesionistas los acosados. Torra denuncia en su misiva «la mentira, el engaño y, lo que es más peligroso, la tergiversación de las palabras», porque, añade, «el lenguaje es poder y el que lo controla o es capaz de manipularlo tiene la capacidad para cambiar la percepción de la realidad». ¡Y lo dice el que controla con mano de hierro TV3 y los medios subvencionados! Además, ¿en qué se ha basado el procés si no es en el engaño, la mentira y la manipulación? Y peor aún, en el aplastamiento de los derechos de más de la mitad de los catalanes, a los que les quieren imponer la ficticia y divisoria República. Lecciones de democracia de Torra ni una.

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