Solo falta decisión


De lo nítida que tenemos la solución a la crisis migratoria dan idea dos decisiones recientes de nuestro Gobierno socialista. Acoger solo a 60 de los migrantes del Aquarius, al que recibíamos hace dos meses con cámaras y charangas, y no a todos porque ahora «España no es el puerto más seguro»; y el cambio de criterio en las devoluciones en caliente que nos ha llevado de denunciarlas a defenderlas.

Y así llevamos años. España, Europa y el mundo mundial. Despistados y sin acometer de una vez por todas la solución definitiva; solución, por otra parte, de todos conocida. El problema no se resuelve paseando por Doñana, por mucho que traten de convencernos de que la alianza de Alemania y España supone el principio de la solución. Tampoco radicalizando las posturas hasta llegar a rozar los mensajes xenófobos, en busca de asentar un liderazgo político que cada día se antoja más imposible y con el riesgo populista que ya ha denunciado Bruselas.

España está situada donde siempre; donde, por suerte, nos correspondió. Y el lugar para esto no es el mejor, porque casi el 40 % de la inmigración a Europa entra por nuestras fronteras. Nuestros socios reconocen la presión a la que estamos sometidos y precisamente la situación geográfica y el reconocimiento deben de ser los argumentos contundentes y definitivos que utilicemos para internacionalizar el problema y exigir una respuesta conjunta.

Hay que hacer un replanteamiento completo porque no podemos estar jugando con vidas humanas, llevándolas de aquí para allá con el más absoluto desprecio a los derechos humanos. Ni podemos responsabilizar a quienes huyen de la muerte de nuestra incapacidad. Pero no lo puede hacer España sola. Ha de ser Europa y el mundo los que aborden definitivamente el asunto.

Y cuando la implicación sea total, se aplicarán las medidas que hasta los más romos conocen. Un plan de acción a largo plazo con políticas humanitarias, ayudas a los países de origen apostando por las democracias y combatiendo la miseria, mortandad y hambre; mayores controles fronterizos y regulación y reparto equitativos entre los países de acogida, entre otras. Que se resumen en una sola. Decisión para solucionar el problema.

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