Sobre los lamentos de algunos empresarios y la formación en Asturias

OPINIÓN

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Foto de archivo de trabajadores de la construcción

La responsable de Empleo y Formación de CCOO de Asturias responde a la patronal sobre la supuesta falta de mano de obra en la región

22 ago 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

En los últimos días, en el marco de la Feria de Muestras y de los cursos de La Granda, dos tradicionales altavoces para las reivindicaciones de la patronal asturiana, hemos escuchado de nuevo algunos clásicos «lamentos» que se repiten cada verano, lamentos que tienen que ver con la dificultad que se encuentran las empresas de la región a la hora de conseguir personal cualificado.

En nuestro sindicato produjo particular estupor la queja de falta de mano de obra cualificada de la que alertan desde la construcción. Cuesta creerlo. Cuesta creer que no consigan gente lo suficientemente formada entre 67.992 personas privadas de empleo en Asturias, precisamente en un sector donde la crisis del ladrillo hizo que miles de personas tuvieran que buscar otras expectativas de empleo, con menor salario y menor seguridad laboral. No alcanzamos a comprender que entre todas esas personas que siguen desempleadas no encuentren profesionales.

Y en este punto también conviene recordarle a la CAC-Asprocón que en la última década han abandonado la región 41.600 jóvenes empujados por las escasas oportunidades de empleo y las precarias condiciones de trabajo que se encuentran aquí. Curiosamente, la mayoría de ellos sí logran desarrollar sus carreras profesionales en entornos más favorables, con un mínimo de seguridad en el empleo y con salarios dignos, condiciones que ahora mismo resultan poco menos que utópicas en el tejido empresarial de la región. Porque es innegable que Asturias ha pasado de ser una comunidad industrial, con empleos mayormente estables y con derechos en la minería, la siderurgia, el sector naval… y todas las industrias auxiliares, a una región en la que la precariedad y la estacionalidad (no sólo pero sobre todo) en el sector servicios se ha convertido en una epidemia.