¿Es polémico privar de mausoleo a un dictador?

OPINIÓN

25 ago 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

No cito su nombre porque sería contribuir algo más a esa eventual ola de popularidad mediática que le ha ha dado la letárgica vida política del mes de agosto y la próxima exhumación de los restos de Franco del Valle de los Caídos, la mayor fosa común republicana. Se trata de una señora que preside una agrupación llamada Movimiento por España -esta gente lleva el Movimiento muy adentro-, a la que los responsables de ciertos programas televisivos no han dejado de airear en las últimas semanas con ocasión del desalojo del dictador de su mausoleo.

Es como si con los restos de Franco también se pretendieran exhibir las voces redivivas de aquel ideario residual que le sigue idolatrando, el mismo que profesan los varios cientos de militares retirados del manifiesto publicado por el diario La Razón, un periódico que acaso pretenda emular en nuestros días a aquel otro de los excombatientes del alcázar de Toledo donde el colectivo Almendros dio a conocer la previsión de aquella esperpéntica jornada propia del siglo XIX y gestadas en vísperas del XXI, a la que se le dio el nombre de la fecha: 23 de febrero. Debería preocuparnos, y mucho más a Torra, que frente a seiscientos de esos militares retirados solo se haya juntado una veintena de militares demócratas con otro manifiesto en sentido contrario.

¿Qué se pretende dando tan extraordinaria dedicación en los platós al franquismo residual? ¿Es que acaso tal proceder responde a una incidencia mayor en los índices de audiencia, al protagonizar esos señores y señoras una encendida pugna con sus antagonistas en los debates, y que, más que atraer al televidente por la peculiaridad airada y gritona del espectáculo, debería abochornarlo por las barbaridades que tales sujetos y sujetas vocean, cuarenta años después de finiquitado aquel régimen dictatorial?