Y si se llamara Frantisek Franko...

OPINIÓN

03 sep 2018 . Actualizado a las 21:41 h.

Se acerca el fin del verano y empieza la época de los buenos propósitos para el nuevo curso. Los kioskos se llenan de coleccionables de lo más diverso, los gimnasios de intenciones de redimir los pecados del chiringuito y España parece tener la intención de conmemorar los 40 años de la aprobación de la Constitución exhumando los restos del dictador Franco del mausoleo faraónico que construyó con mano de obra esclava. Ver veremos si las promesas de fin de verano se cumplen o habrá que dejarlas para diciembre esperando el nuevo año.

Sin embargo sobrevuela en tertulias y debates el qué hacer con los restos del Generalísimo. El Ayuntamiento de Ferrol ya manifestó su rechazo a que reposen en su ciudad natal, la familia dice que no se harán cargo de ellos y una histriónica señora recorre los programas matutinos provocando escalofríos con su discurso sobre la amenaza comunista, homosexual y de género.

Precisamente en la línea de lo que esta señora acusa a la izquierda, de que se instiga el odio y negamos la historia, me atrevo a hablar de cómo se afrontó un asunto similar con “los míos”, en un país, Checoslovaquia, que desarrolló un proceso de transición del socialismo real al capitalismo y a su integración en la UE.