Sindicatos para legitimar el burdel

OPINIÓN

02 sep 2018 . Actualizado a las 10:13 h.

Los sindicatos CCOO y CGT respaldan la creación de un sindicato para «trabajadoras sexuales». La bomba a la línea de flotación de los derechos de las mujeres del sindicato Otras (cuya constitución, impulsada por dos hombres fue publicada recientemente en el BOE) ha conseguido lo que pretendía: dar un lavado por la izquierda (lo que en inglés se conoce como pinkwashing) a la explotación más antigua del mundo, el sistema prostitucional.

Estos sindicatos se presentan como defensores de los derechos y libertades de las mujeres prostituidas y se alzan contra todas las voces discrepantes. Son progres que le quieren dar un baño de respetabilidad al burdel. Cabe exigirles que contesten a una serie de preguntas y lo hagan desde el corazón y la cabeza, y no desde la bragueta, ya que representan a entidades que se dicen defensoras de la justicia social.

Parten de la base de que van a luchar por los derechos de mujeres que libremente eligen vender su libertad sexual a cambio de dinero. ¿Cómo piensan garantizar que ninguna mujer que se afilie tenga dependencia de las drogas? Todo el mundo sabe que una drogadicción puede ser un motor que lleve a la búsqueda compulsiva de dinero, caiga quien caiga. La libertad de las personas que delinquen o se prostituyen sometidas a una adicción está claramente viciada. Estos sindicatos -que han defendido que los jubilados que firmaron las preferentes dieron un «consentimiento viciado»- deberían aplicar este concepto y aceptar que la libertad de una yonqui que se prostituye no es una libertad plena, sino un consentimiento viciado, una vulnerabilidad de la que se aprovecha una de las industrias más despiadadas del mundo. Supongo que estos sindicatos ayudarán a las mujeres con adicciones a recuperarse, no a ser explotadas en el burdel a cambio de drogas.