Navantia: ¿demonización de trabajadores o los demonios de la transición?

OPINIÓN

13 oct 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

Recientemente, los trabajadores de Navantia han situado un debate en ciertos sectores de la izquierda por sus movilizaciones en defensa de los puestos de trabajo, encarnados en la construcción de buques de guerra para la dictadura despótica y medieval saudí apoyada por la monarquía española, los cuales estaban en peligro si el gobierno socialista retiraba la venta de misiles, por poder ser utilizados en la intervención militar genocida saudí contra el pueblo yemení. Nada justifica las responsabilidades éticas y morales individuales y colectivas de los trabajadores y sindicatos del astillero, por su acto de indiferencia ante el genocidio que la dictadura saudí está cometiendo con el pueblo yemení. Pero siendo conscientes de las decisiones que toman, el problema ya no es la decisión tomada, sino en saber cómo un colectivo obrero organizado en sindicatos de clase mayoritarios y alternativos, han llegado a tomar esa decisión con el apoyo de sindicatos presentes y la omisión de otros.

Para poder analizar la toma de decisión sin complejos por un colectivo obrero y el resto por complejo, ante la falta de ética global dominante abstenerse de decir algo, necesitamos mirar retrospectivamente atrás y conocer la relación histórica del proceso social y colectivo de la lucha de clases que han vivido los trabajadores de Navantia, bajo la dirección de sus representantes ideológicos y políticos mayoritarios y que han representado y actualmente representan sociológicamente a la izquierda clásica, los sindicatos y partidos CCOO, UGT, PCE-IU y PSOE, que en las instituciones y la calle, gestionaron este proceso hasta la actualidad, proceso que no es exclusivo de los trabajadores de la naval, lo fue del conjunto de la gran empresa pública y privada en todos los ámbitos de producción, donde también se dan procesos insolidarios aunque no estén basados en actos que provocan genocidios de pueblos.

La historia de Navantia que sirve de ejemplo concreto para muchos, sin necesidad de ser exhaustivos, comenzó en los últimos años de la década de los cuarenta, cuando bajo la dictadura franquista se construyó como sociedad pública Empresa Nacional Bazán, dando trabajo a miles de personas y cuna como la mayoría de las grandes y medianas empresas durante la transición, de un tipo de sindicalismo asambleario y de lucha, teniendo el momento más álgido de su movilización, durante los procesos de integración de astilleros por reconversión y cierre con despidos de eventuales y subcontratas a finales de los setenta, durando esta pelea los ochenta, noventa y parte del 2000, aunque ya perdida la fase inicial de defensa de los puestos de trabajo y la industria local y más centrados, en ir al desempleo prejubilados en las mejores condiciones posibles, creándose IZAR con los restos y ya reconvertidos en el 2005 la actual Navantia de carácter público, como construcción militar inicialmente.