Samuel Wilberforce, obispo anglicano, pasó a la historia por ser el autor de una pregunta que define su tiempo e incluso el nuestro. En un debate acalorado en Oxford en 1860, en el que Thomas Huxley defendía la teoría evolucionista de Charles Darwin, el enfurecido prelado le interpeló: «¿Es usted mono por parte de madre o de padre?» Siglo y medio después, el creacionismo aún calienta los rescoldos de Wilberforce; se trata de nuevos intentos por ridiculizar el espíritu científico. Siglo y medio después, en Oviedo podremos disfrutar de la sagacidad de otro científico de talla mundial: Svante Paabo, un homo sapiens que ha indagado en el pasado del Neandertal, nuestro primo extinguido, hasta tal punto que ha iniciado una nueva línea, la paleogenética, ciencia en la frontera del conocimiento. ¿Cabe mayor aventura que el estudio del ADN antiguo que permite analizar el genoma de especies desaparecidas hace cientos de miles de años? En la reescritura de nuestro pasado, en los folios en blanco que aparecen ante los ojos de Paabo, se van sucediendo las sorpresas: el cruce del neandertal con el sapiens que nos deja hasta un 4% de genes, la sorprendente inteligencia de una especie vituperada. Revolucionario.

Otro homínido que supo romper con la tradición: Martin Scorsese. Un genio del cine que comienza a hacer películas entre las cenizas del viejo Hollywood y de los grandes estudios, ese sistema tayloriano que paradójicamente creó obras de arte. Scorsese rompe moldes al igual que una generación de directores que ha ido pasando sucesivamente por el Campoamor: Woody Allen, Coppola (nos falta Spielberg). Scorsese levanta un animalario de tarados en su mapa americano: taxistas enajenados, mafiosos ultraviolentos, convictos revanchistas, empresarios pirados. Lo hace en blanco y negro o en color, en plano corto o plano secuencia: es un virtuoso. Un apasionado del cine y de su historia, de Nueva York y de su pasado y un católico que busca redención. ¿La encontrará en el Campoamor?

Los Premios Princesa han convocado también a otros aventureros que han vivido en otra  frontera humana: la de las grandes alturas. Dos grandes escaladores himalayistas,  Messner y Wielicki. A Messner le persigue su propia leyenda, la que escribió el 20 de agosto de 1980 al ascender el Everest en solitario y sin oxígeno, una proeza antes inimaginable. Lo hizo en época de monzón, sin las cuerdas fijas y las expediciones comerciales que masifican el techo del mundo. Messner: un místico de la montaña, del estilo puro que describe en sus libros. El escalador que se despoja del ego, de la mezquindad, que se libera y a la vez se somete ante la crudeza del pico. Otra aventurera, bióloga y oceanógrafa de prestigio mundial (que suma una oleada de apasionados seguidores y fans por todo el mundo) aprovechará su cita en Oviedo para alertarnos de cómo la humanidad vive a espaldas de los mares y que esa puede ser nuestra perdición.

Y nos acercaremos a otras fronteras: las latinoamericanas a través de las crónicas de Alma Guillermoprieto, bailarina y periodista. Viajaremos a los cárteles de la droga, a Managua, al rastro de Sendero Luminoso o a La Habana castrista. Guillermoprieto representa la esencia de la gran crónica periodística que se hermana con la historia, que son territorios limítrofes. Y romperemos las fronteras de África con AMREF, que buscan el acceso universal a la salud en el continente. África sigue siendo una de las grandes asignaturas pendientes de la humanidad y el reto de AMREF es conseguir la formación de personal sanitario, de los medios suficientes para que las pandemias no sean la realidad de cada día en el continente.

Será también un placer escuchar a Michael Sandel, con la claridad expositiva de sus libros y de sus lecciones académicas: lleva años conquistando a miles de alumnos en Harvard disertando de la justicia y de la ética, de los mercados o de la eugenesia. Un rockstar de la filosofía de Ted Tv, cautivador. Probablemente el profesor más popular del mundo. Y echaremos de menos a Fred Vargas y a su mundo de crímenes, policías, asesinos y ladrones. Vargas es un seudónimo que esconde a una científica capaz de relatar historias realistas y fantasías medievales. Volará (en espíritu) en el Campoamor.

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Seamos sapiens, por favor