Cambiar para ganar


Durante 19 meses, concretamente de mayo de 2012 a diciembre de 2013, estuve viviendo en Múnich, la capital de Baviera, cuestión que me llevó a entender la perspectiva alemana en muchas cosas. Este pasado fin de semana se celebraron las elecciones al parlamento bávaro y, sorpresivamente, la CSU no logró la mayoría absoluta (resultado que llevaba encadenando desde hacía sesenta años). Recuerdo en el periodo en el que estuve viviendo en Alemania que el SPD, un partido tan importante para el país y para toda Europa, iba camino directo al precipicio (por su apoyo a la ‘Große Koalition’ con Merkel). Lamentablemente los socialdemócratas alemanes se han convertido hoy en la quinta fuerza de Baviera (casi al mismo nivel que el PP en Cataluña). En Francia y en otros países de la UE está pasando más de lo mismo. A su vez, hay un claro aumento de la ultraderecha que, eso sí, nos debería alarmar muchísimo.

Vox parece dispuesto a robarle al PP el votante de la extrema derecha. La carta de presentación realizada en Vistalegre les dio alas, pero a tenor de lo que dicen las encuestas, hoy podría aspirar a tener un eurodiputado, pero no a entrar en ayuntamientos, en comunidades autónomas ni en el Congreso. Sin embargo creo que hay que estar atentos, especialmente porque su mensaje populista y xenófobo no puede capitalizar ni radicalizar a otras formaciones como al PP en busca de ese votante. Los partidos socialistas (socialdemócratas en algunos países, como Alemania) tienen que cambiar para ganar. A las puertas de unas nuevas elecciones europeas marcadas por el Brexit, por la crisis y por la política de los refugiados, hay que ponerse las pilas, aunque hay gobiernos como los de Hungría e Italia que dan ganas de mandarlo todo al carajo porque nos los ponen muy difícil. Pero el proyecto europeo claro que merece la pena y es importante apostar por él. Tenemos y debemos luchar contra el racismo, la xenofobia y la ultraderecha que poco a poco va haciéndose hueco. La solidaridad, la fraternidad y la ayuda humanitaria no pueden quedar relegadas por la intolerancia, el fascismo y el odio. Toca hacer mucha pedagogía y no dejar que la ignorancia gane esta batalla.

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