Porno política, nuevo capítulo


Todos (y todas) los que tuvieron alguna conversación con Villarejo deben vivir acongojados. Cada mañana se tienen que lanzar a los confidenciales o a su altavoz, que es la radio, a ver si sale su grabación, porque es seguro que esa grabación existe, está almacenada en cualquier lugar y espera turno de publicación. Nadie que haya acudido al confesionario del policía preso está libre de sufrir algún día el bochorno de escuchar su propia voz en ese espectáculo de pornografía política que Villarejo fue montando a lo largo de su vida.

La última persona que sufrió ese bochorno ha sido el empresario Ignacio López del Hierro, marido de Dolores de Cospedal. Sus charlas con el comisario demuestran, en primer lugar, la buena relación existente entre ambos, que hablan en términos de notable confianza. El contenido revela la bajeza moral del policía: sirve al Estado en un Gobierno socialista y traiciona al mismo Estado pasando información sensible al primer partido de la oposición. Y rompe su secreto profesional para informar a una fuerza política de que está siendo investigada, con la finalidad confesada de que destruya pruebas. Es lo que transmite, por ejemplo, a la familia Cotino, con dos de sus miembros implicados en la corrupción de la Comunidad Valenciana.

¿Se puede hacer algo más grave? Más grave, quizá sí; más sucio, no, aunque parecía insuperable la idea de montar un tinglado de citas para extraer confidencias de influyentes ciudadanos y bendecida por la entonces fiscal Dolores Delgado. Ahora, López del Hierro tiene que ver y oír cómo los archivos periodísticos hurgan en su pasado y recuerdan que su nombre estaba en los papeles de Bárcenas o que Álvaro Pérez declaró ante el juez que no entendía que el empresario no hubiese sido imputado. Y era marido de la muy poderosa secretaria general del PP.

¡Qué asco de cloacas y de connivencias, que emponzoñan la vida pública y manchan a personas honorables! Ahora quedan dos interrogantes. El primero es producto de una casualidad: este fin de semana el diario El País publicó que el Gobierno Rajoy se negó a cesar a Villarejo, a pesar de las peticiones del estamento policial. ¿Fue, quizá, por gratitud por los servicios que aparecen en estos audios? El segundo fue contestado por la propia Cospedal: la información del comisario no hizo cambiar «nada de los casos judicializados». Espero que haya sido así, aunque cueste creer que quien se sabe investigado y es invitado a «limpiar papeles» no haya reaccionado de forma positiva ante tan generosa invitación. Sería muy interesante saber en qué fecha exacta se hizo la grabación y en qué fecha terminan las pruebas descubiertas en los casos Gürtel, Umbra y Brugal. Muy interesante.

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