Un serio problema de credibilidad


La historia de los Presupuestos del Estado se ha convertido en un cachondeo de Estado. Fíjense en la evolución del argumento a lo largo de esta semana. El miércoles por la mañana, en la sesión de control, el presidente Sánchez aseguró que se presentarían al Congreso en tiempo y forma. Por la tarde, gargantas profundas de Moncloa comunicaban que, si no había acuerdo para su aprobación, el gobierno no se molestaría en presentarlos para no sufrir la humillación de la derrota. Al día siguiente, las ministras de Hacienda y de Empleo, sorprendidas, aseguraron que se seguía trabajando en las cuentas y se presentarían al Congreso, por supuesto para ser aprobadas. Después, Pablo Iglesias, el del pacto con Sánchez, decidió pasarse a la oposición, exigir los Presupuestos y decir que, si no los hay, se deben convocar elecciones. Y ayer dejó caer que esas elecciones podrían ser mucho antes de lo que pensamos, antes de las municipales.

Como Iglesias habla tanto con Sánchez y Sánchez consulta tanto con Iglesias, a lo mejor Iglesias tiene información que no tienen los ministros y alguna vez ha demostrado que no es capaz de mantener un secreto, como cuando nombró por su cuenta a un administrador único de RTVE. Lo que ocurre es que si el líder de Podemos se suma a Ciudadanos y PP en su demanda de elecciones, el presidente tendrá difícil contener la riada. Si algo le fuerza a dejar correr el calendario, es lo que dijo la ministra portavoz: «La obligación de cualquier gobierno es mantenerse».

Si esa es la doctrina oficial, Sánchez hará lo imposible por mantenerse, por lo menos hasta el momento en que Tezanos le diga: «Pedro, ya estás en condiciones de ganar». Este cronista lo acepta, cualquiera en el puesto de Sánchez lo haría así, pero habrá que poner alguna condición. La básica, que no se repita lo vivido esta semana: un presidente que informa de que habló con los sindicatos de los tipos de contrato laboral, y los sindicatos lo desmienten; un acuerdo con los autónomos que todos hemos celebrado, y la ministra de Empleo, al ver la noticia en los diarios, desmiente tal acuerdo; una ministra de Hacienda que afirma que las negociaciones con el PNV van bien, y el PNV dice que no están negociando nada; y la mencionada información sobre Presupuestos susurrada por personal de La Moncloa y negada por dos ministras.

O sea, que estoy de acuerdo en lo de mantenerse, pero añado una condición: que no nos tengan en esta feria de desmentidos y en esta inseguridad que transmiten. La inseguridad empieza a ser el primer enemigo de este gobierno. ¿Y sabéis cuál es su causa? No es la prensa crítica ni la oposición endurecida. Es la falta de credibilidad de casi todo el equipo gubernamental.

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